21 diciembre 2023
Link entrevista a Jordi Evole amb motiu del documental “No me llame Ternera”
https://www.ccma.cat/3cat/jordi-evole-a-josu-ternera-no-li-ha-agradat-el-documental/video/6257596/
Opiniones sobre el trabajo realizado en el tema socio-asistencial, jurídico y psicológico de las víctimas del terrorismo. El tema político lo dejo para los políticos.... y alguna que otra víctima. Ante las numerosas consultas recibidas a traves de redes sociales y para facilitar las mismas, pueden contactar en el e-mail eltrasteroazul@gmail.com
21 diciembre 2023
Link entrevista a Jordi Evole amb motiu del documental “No me llame Ternera”
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Hablamos con José Enrique Carrero Blanco, nieto del expresidente del Gobierno durante la última etapa de la dictadura de Franco
José Enrique cree que “una parte del régimen” de Franco estuvo involucrada en el atentado que acabó con la muerte de su abuelo y asegura que la CIA estaba al corriente
En ‘Código 10’ hablamos con José Enrique, nieto de Carrero Blanco, el día en que se cumplen 50 años de la muerte del expresidente del Gobierno durante la última etapa de la dictadura franquista en España.
José Enrique confiesa que, tanto él como el resto de la familia, siempre pensaron que había demasiadas incógnitas sobre el atentado que acabó con la muerte de su abuelo, Luis Carrero Blanco: “Siempre se pensó que había cosas raras, pero la autoría de ETA, yo al menos, no lo empecé a cuestionar hasta hace unos años, sobre todo a raíz del libro de Ernesto Villar, cuando empieza a desgranar ciertos puntos extraños en todo el atentado. Antes siempre se dijo en casa que fue ETA”.
Cuando David Alemán pregunta a José Enrique sobre a quién cree que apuntan estas incógnitas sobre la muerte de su abuelo, el nieto de Carrero Blanco señala directamente al régimen de Franco: “Apuntan a muchos factores, pero obviamente sin colaboración dentro del régimen no se hubiese llevado a cabo.Yo entiendo que desde dentro del régimen querían. Lo que no sé es quién desde dentro del régimen. (…) Parte del régimen, no digo todo. Franco obviamente si hubiera querido prescindir, lo hubiese…”
Nacho Abad también aprovecha para preguntar a José Enrique si cree que losservicios de inteligencia de Estados Unidos estuvieron involucrados: "Parece un poco raro que todos quisieran eliminar a una persona en concreto. Parece que hubiesen hecho una alianza. (…) Obviamente, la CIA sabía lo que estaban trajinando, seguro”.
Sobre las declaraciones de Franco de “no hay mal que por bien no venga”, tras la muerte de Luis Carrero Blanco, José Enrique asegura que “siempre llamaron mucho la atención de la familia”.
21 diciembre 2023
Preguntado por si el caso del Tsunami es un ejemplo de "lawfare", Sánchez ha evitado pronunciarse.
El presidente del Gobierno Pedro Sánchez, a afirmado este jueves que el terrorismo de ETA y del yihadismo "no son comparables" con el movimiento Tsunami Democràtic, investigado también por terrorismo.
En declaraciones a la emisora RAC1, preguntado por si el caso del Tsunami es un ejemplo de "lawfare", Sánchez ha evitado pronunciarse, pero ha asegurado que este movimiento, surgido desde el independentismo en 2019 en respuesta a la sentencia a los líderes del 'procés', no se puede comparar con el terrorismo de ETA o del yihadismo.
"Estamos en esa investigación judicial, por lo tanto yo no me puedo pronunciar. Lo que sí que diré, desde el punto de vista más político, es que este país, desgraciadamente, hemos sufrido dos tipos de terrorismo, el de ETA y el yihadista. Barcelona también, desgraciadamente, sufrió ese desgarro, y no creo que sean comparables (con el Tsunami)", ha subrayado.
El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón ha pedido al Tribunal Supremo que investigue por un delito de terrorismo en la causa de Tsunami Democràtic al expresidente de la Generalitat y eurodiputado de JxCat, Carles Puigdemont, a la secretaria general de ERC, Marta Rovira, y a otras diez personas.
20 diciembre 2023
La Comisaría General de Información de la Policía Nacional ha desatado en las últimas horas una de las mayores operaciones antiyihadista de los últimos años con la detención en Melilla de nueve extremistas, acusados de dedicarse a la captación de radicales y al proselitismo terrorista.
En este mismo operativo hispano-marroquí, que tuvo lugar hasta última hora del martes, ha sido arrestada una décima persona en la vecina localidad de Farjana, muy cerca de la ciudad de Nador, por parte de agentes de la Oficina Central de Investigaciones Judiciales (BCIJ), dependiente de la Dirección General de Vigilancia Territorial (DGST) de Marruecos.
Responsables de los servicios antiterroristas españoles destacaron la peligrosidad de la célula desmantelada en Melilla. De hecho, uno de los arrestados en la ciudad autónoma ya fue detenido en el pasado por su relación con organizaciones terroristas en el Sahel.
«Esta operación de seguridad conjunta se enmarca en una continua y distinguida coordinación de seguridad entre los servicios de seguridad marroquíes y sus homólogos españoles, lo que confirma una vez más la importancia de la asociación de seguridad entre ambos países», afirmó en un comunicado la DGST.
Los nueve arrestados en Melilla pasarán en los próximos días a disposición del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, quien ha coordinado el operativo.
Desde el 2004
Este nuevo golpe al yihadismo eleva a 77 el número de presuntos terroristas en este 2023, una cifra que no se veían desde que en el 2004 y el 2005 se registraron 131 y 92 arrestados respectivamente tras la riada de operaciones que se desarrollaron tras los atentados del 11M en Madrid. España ya ha superado este año incluso las 76 detenciones que tuvieron lugar en el 2017 tras los atentados de agosto de aquel año en Cataluña en las Ramblas de Barcelona y Cambrils.
En el año que acaba las fuerzas de seguridad han desarrollado 36 operaciones, buena parte de ellas posteriores al inicio de la guerra en Oriente Medio el 7 de octubre, el día de los ataques terroristas de Hamás en territorio israelí.
Dos menores "altamente radicalizados" en el yihadismo han sido detenidos en Madrid y otro en Barcelona por agentes de la Policía Nacional. Los menores mostraban interés de llevar a cabo una acción terrorista y para ello había llegado a conseguir manuales de fabricación de explosivos y la producción de TATP, el explosivo conocido como 'madre de Satán'.
Tal y como ha informado la Policía, los menores son estudiantes y han sido detenidos como presuntos autores de los delitos de adoctrinamiento, autocapacitación terrorista y conspiración/proposición de homicidio. Los tres han ingresado en un centro de internamiento de régimen cerrado tal y como ha decretado el Juzgado de Menores de la Audiencia Nacional.
Los agentes encargados de la investigación les han detenido al constatar su intención de cometer una acción de carácter terrorista para la cual ya habían repartido las tareas, entre las que se encuentra, la fabricación de explosivos.
La existencia de perfiles que profesaban una ideología de carácter yihadista se ha detectado a través del ciberpatrullaje en redes sociales. En sus cuentas compartían publicaciones afines a los postulados radicales del Estado Islámico.
En estos 'posts' justificaban el uso de la violencia para la defensa de la región islámica y enaltecían a los integrantes de grupos terroristas, aprobaban sus acciones armadas e incluso señalaban sus posibles objetivos.
Los agentes han afirmado que los menores tenían la intención de cometer "una acción contra aquellos que no estuvieran de acuerdo con ellos, considerados por ellos apóstatas".
Además de las detenciones, en la madrugada del lunes pasado se realizaron también tres entradas y registros donde se intervinieron elementos electrónicos y documentación, que está bajo análisis.
19 diciembre 2023
El grupo socialista de la Asamblea de Madrid reclama una sanción para el colegio concertado Cristo Rey de la capital, donde el pasado 5 diciembre y, tal y co desveló El País, el ministro del PP Mayor Oreja, dio una charla en horario lectivo a 300 alumnos de entre 14 y 17 años. Mayor Oreja se refirió a la situación de España para afirmar que existe un “plan suicida” al que se han sumado “la izquierda, socialistas, comunistas y nacionalistas” y cuyo capitán general “es la organización terrorista ETA”. Mayor Oreja también criticó leyes promovidas por el Ejecutivo como las del aborto o la trans, la eutanasia e incluso se llegó a cuestionar la autoría de los atentados del 11-M, un suceso que “cambió el rumbo” del país. El centro educativo ha eliminado esta semana la charla de todos sus canales y redes sociales.
El portavoz del PSOE en la Asamblea regional, Esteban Álvarez León, que hasta hace unos meses era el presidente de Adimad, la asociación de los directores de secundaria y de Formación Profesionales de la región, ha enviado una carta al Servicio de Inspección de Educación en Madrid. En la misiva, a la que ha tenido acceso este diario, Álvarez reclama que se “emprendan las acciones oportunas” en orden de “sancionar” al centro y que “no se repitan situaciones similares en este o cualquier otro centro privado de Madrid capital”.
La charla de Mayor Oreja se produjo en horario lectivo. “Este horario está reservado para la impartición del currículo oficial”, expone el portavoz socialista en la carta. “Como forma de complementar los contenidos del currículo, se prevé la posibilidad de realizar actividades complementarias, en cuyo marco debemos encajar la conferencia del señor Mayor Oreja”. Esteban expone en la carta cuatro motivos. “Ha criticado al Gobierno legítimo de España. Ha cargado contra el aborto, la eutanasia y la Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, aprobada por las Cortes Generales conforme a la Constitución”. Y recuerda las frases de Mayor Oreja a los menores: “Te autodeterminas para elegir el género que quieres, para abortar cuando quieras, y para matarte a través de la eutanasia cuando quieras [...] Yo creo que el aborto es malo y lo vamos a ver dentro de 80 o 100 años cuando se avergüencen de nuestra generación. ¿Cómo se puede matar a cientos de miles de personas que iban a nacer? Eso es como la esclavitud, la moda dominante. El nuevo ser es otra persona. ¿Por qué tienes el derecho a matarle? Tampoco tienes el derecho a suicidarte. Ni el suicidio ni el aborto pueden ser derechos. Son tragedias o crímenes [...] El hecho de que hoy España esté en caída libre no es por culpa de la Constitución, es por culpa de un proyecto de plan suicida que sumó a la izquierda, socialistas, comunistas y nacionalistas, cuyo capitán general es la organización terrorista ETA”. Y, “como colofón”, recuerda el diputado, la conferencia finalizó con el himno de España y la madre Cristina, profesora que introdujo la charla del exministro, instando a España a “reanimarse” y salir de su “letargo”.
Por estos motivos, y como se recoge en el artículo 51 del Real Decreto 2377/1985, donde se aprueba el Reglamento de Normas Básicas sobre Conciertos Educativos, se podría rescindir el concierto por incumplimiento grave del concierto. “En cualquier caso”, explica en la carta, “una actividad complementaria debe justificarse curricularmente y figurar en la Programación General Anual del centro (artículo 125 de la LOE), y la asistencia a la misma debe estar autorizada por los representantes legales de los alumnos y alumnas menores de edad. Consideramos que en modo alguno puede acogerse lo proferido por Mayor Oreja en el marco del currículo oficial ni de los fines de la Educación, y que su actuación es contraria al respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”.
La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, evitó cuestionar la mandataria madrileña dijo a los periodistas el pasado 5 de diciembre y justo antes de un acto en un centro sanitario: “No tengo opinión”. Sí se pronunció al respecto su consejero de Educación, Emilio Viciana, que defendió el encaje de la charla y la “caída libre” en la que, a su juicio, se encuentra España.
Viciana reconoció que la normativa de la Comunidad de Madrid impide “cualquier tipo de charla de tipo político en los centros”, si bien precisó que, en el caso concreto de la charla de Mayor Oreja, se trataba de una persona que lleva “retirado de la vida pública desde 2014″. Viciana subrayó que los centros “tienen la capacidad” de dar “este tipo de charlas” siempre que cuenten con el consentimiento del propio claustro.
Hace 50 años, el 20 de diciembre, a las 9.36, a la altura del 104 de la madrileña calle Claudio Coello, una explosión golpeó de lleno al Dodge-Dart que transportaba al presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, y lo estampó en la terraza de una residencia jesuita. Carrero, su coger, José Luis P´rez, y su escolta, Juan Antonio Bueno, fallecieron. Los etarras José Miguel Beñarán, Argala, y Jesús Zugarramurdi, Kiskur, subidos a una escalera, camuflados como electricistas, se coordinaron para apretar el botón que activó la dinamita depositada en un túnel al paso del vehículo del presidente. Argala y Kiskur corrieron hasta la esquina con la calle Lagasca, donde esperaba Javier Larreategi, Atxulo, al volante de un vehículo que les llevó a su refugio en la calle Hogar 68 de Alcorcón, en la periferia madrileña, donde permanecieron escondidos un mes hasta su huida a Francia.
Cincuenta años después, ante aquel espectacular resultado del atentado terrorista, sigue habiendo teorías conspirativas que la historiografía académica y el análisis de las fuentes documentales rechazan. Con la perspectiva del tiempo, sin embargo, los historiadores se plantean más interrogantes: ¿la desaparición de Carrero afectó al futuro de España? ¿En qué medida influyó en la política vasca? ¿Condicionó a la oposición antifranquista? ¿Cuál es la memoria del denominado delfín del franquismo? Y llegan a una conclusión: el asesinato de Carrero no supuso ni el fin del franquismo ni el comienzo de la Transición.
El atentado contra el presidente fue el resultado de una suma de coincidencias, cuenta Ángel Amigo, militante de los primeros años setenta, y próximo a algunos de los líderes supervivientes de la banda terrorista de aquel tiempo como Iñaki Múgica Arregi, Ezkerra, y Juan Miguel Goiburu, Goi-herri. “ETA, tras la represión culminada con el proceso de Burgos de 1970, había renacido al incorporar a centenares de militantes de las juventudes peneuvistas. En enero de 1973 secuestró al empresario Felipe Huarte y logró 50 millones de pesetas. Robó en un polvorín en Hernani 3.075 kilogramos de dinamita. Meses antes, Eva Forest, principal colaboradora de ETA en Madrid, disidente del PCE, informó a Argala sobre las rutinas diarias del ministro-subsecretario de la Presidencia, Carrero. ETA, cuando comprobó su veracidad, pensó en secuestrarlo con la pretensión de provocar un golpe de efecto para canjearlo por sus más de 150 presos, su obsesión entonces”. Forest había conocido a Argala por mediación del padre Llanos y el jesuita vasco Iñaki O’Shea.
“Los planes de ETA —recuerda Amigo— cambiaron cuando, en junio, Franco nombró presidente del Gobierno a Carrero y reforzaron su escolta. Pero no sus rutinas. ETA descartó el secuestro por su riesgo y decidió matarlo. Tenía dinero y dinamita para hacerlo y una militancia revolucionaria con el entusiasmo del todo es posible de 1968. Tenía un ingeniero de minas y militantes que sabían manejar explosivos. Excavó un túnel debajo de la calzada por la que pasaría el coche de Carrero. El objetivo pasaba a ser la provocación de un golpe al régimen de impacto internacional cuyas consecuencias desconocíamos”, recuerda Amigo.
ETA tardó un mes en excavar el túnel, tras alquilar un sótano en la calle Claudio Coello, y colocó 70 kilos de dinamita. “Prepararon el atentado una treintena de militantes, pero lo ejecutaron tres. La visita del secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger a Madrid fue determinante en la fijación de la fecha, dada la cercanía de la Embajada estadounidense al lugar del atentado. Se hizo el día que marchó”, señala Amigo.
Nunca fueron detenidos los ejecutores del magnicidio, aunque Argala fue asesinado por un grupo parapolicial cinco años después. En 1974 fue detenida Forest, y en 1975, los líderes etarras Ezkerra, Goiherri y Wilson. La causa judicial abarcó 3.009 folios. Pero no hubo juicio por la amnistía de 1977. En mayo, el presidente Suárez ordenó archivar la causa para que ETA asumiera la celebración de las elecciones de junio, señala Gaizka Fernández, historiador e investigador del Memorial de Víctimas del Terrorismo.
Fernández dice que “la ausencia de juicio, el fracaso policial, la cercanía de la Embajada norteamericana, el nivel técnico del atentado, el explosivo utilizado y sus consecuencias políticas han originado múltiples especulaciones, que atribuyen a la CIA o a servicios españoles la autoría intelectual del crimen”. El historiador es tajante: “La teoría de la conspiración ha sido desmentida por la historiografía académica y el análisis de sus fuentes documentales”.
Antonio Rivera, catedrático de Historia Contemporánea de la UPV y autor de 20 de diciembre de 1973 asegura: “Aunque el atentado plantea situaciones increíbles, los libros que se nutren de la conspiración no la demuestran. La desclasificación de más de un millón de documentos de la CIA no aporta nada a esa sospecha. O la desmiente como las grabaciones en el Despacho Oval de Nixon o los cables de Kissinger, difundidos por WikiLeaks. El relato está fundamentalmente acabado”.
Fernández y Rivera —que han estudiado a fondo el sumario, las pruebas documentales y los textos publicados— coinciden en la negligencia policial por desconocimiento. Recuerdan una declaración del entonces director de Seguridad, Eduardo Blanco: “Nos equivocamos. Entonces era casi folklórico pensar que ETA atentaría en Madrid y contra el presidente del Gobierno”. Lo mismo opinaba el coronel San Martin, jefe de los servicios secretos. “Los conflictos estudiantiles y obreros, la Iglesia y el PCE eran las preocupaciones del régimen a fines de 1973, según los informes del Seced [servicios secretos españoles]”, señala Fernández. “ETA nunca había actuado en Madrid. La policía no identificó a los autores del atentado hasta llegar de Bilbao el responsable antiterrorista del País Vasco, Luis Pinillos, con el álbum de fotos de los etarras fichados que la portera de Claudio Coello identificó”, añade.
La tesis conspirativa encuentra una de sus bases principales en el libro Operación Ogro, redactado por Forest tras conversar con los protagonistas del atentado. Amigo asegura que Forest le confesó que fue ella quien informó a Argala de las rutinas de Carrero y que su libro está plagado de pistas falsas para despistar a la policía. “Cualquier madrileño podría haber facilitado a ETA aquella información. Los hábitos de Carrero no eran un secreto. Incluso su domicilio aparecía en la guía telefónica”, señala Fernández.
“La policía, tras analizar el explosivo utilizado, concluyó que pertenecía al robado en Hernani por ETA. También aparecían marcados en un plano que la policía encontró a ETA la Embajada norteamericana y el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil, igualados en importancia, lo que desbarata la conspiración. Ni en las diligencias policiales ni en la documentación del Seced se advierten sospechas de que ETA hubiese contado con la ayuda de agentes exteriores”, sigue Fernández. Rivera asegura: “No tenía sentido que la CIA quisiera eliminar a Carrero, artífice de los acuerdos de 1953, cuando EE UU quería estabilidad en España y su asesinato provocaría incertidumbre”.
El coronel Ángel Ugarte, entonces responsable del espionaje en el País Vasco, poco antes de fallecer declaró a EL PAÍS: “El atentado lo ejecutó ETA con logística del grupo de Eva Forest. Fue la guía de ETA en Madrid, muy bien relacionada en la capital. Hoy sería impensable algo similar. Policía y Guardia Civil tenían gran desconocimiento sobre ETA. Es falso que desde arriba se dejara hacer el atentado. Nos cogió desprevenidos a nosotros y al régimen preocupado entonces porque Franco se moría”.
El magnicidio tuvo consecuencias en ETA. Rivera asegura: “Ganaron quienes defendían que la violencia era el eje central y ha sido así en las sucesivas crisis entre militaristas y políticos, casi hasta el fin del terrorismo”. También en Euskadi tuvo consecuencias a largo plazo. Según Rivera, “el magnicidio de Carrero, junto con el proceso de Burgos de 1970 y los fusilamientos de dos etarras [Jon Paredes, Txiki y Ángel Otaegi] en 1975 conforman los hitos fundacionales de ETA que acumularon su legitimidad, la de la violencia, superando las barbaridades que protagonizó y que afectó a la sociedad vasca durante décadas”. Tras el atentado de Carrero, el prestigio de la violencia política estimuló a grupos como el FRAP, GRAPO, Terra Lliure y Exército Guerrilheiro do Povo Galego Ceive, desaparecidos en los ochenta. También empezó la “guerra sucia” con grupos parapoliciales hasta mediados los ochenta. Su primer atentado fue en 1975. “Sin embargo, el proceso de tránsito de la dictadura a la democracia ocupó la centralidad y el terrorismo sólo constituyó un influyente entorno que afectó más a la sociedad vasca que a la del resto de España”, señala Rivera.
El atentado descolocó, inicialmente, a la oposición democrática, especialmente al PNV y al PCE, los más influyentes en Euskadi y España, respectivamente, pues cuestionaba sus estrategias de cambio reformista. “La oposición antifranquista tuvo que cargar con la dificultad de la violencia política, pero no condicionó a medio y largo plazo su pragmatismo reformista. Se impuso frente a la vía violenta”. ETA, trató de capitalizar el atentado con la publicación de cuatro comunicados reivindicativos, con una rueda de prensa en Francia y en pocas semanas publicó el libro Operación Ogro que redactó Forest con pseudónimo.
ETA ha creído siempre que no capitalizó el atentado. “ETA prologó hasta 12 ediciones de Operación Ogro dónde adaptaba la explicación del atentado a las circunstancias políticas. Pertur, dirigente de ETA-pm, concluyó que había favorecido más al antifranquismo español que a ETA y creó un partido para capitalizarlo, Euskadiko Ezkerra. En la edición de 1995, Antxón Etxebeste, líder de ETA-m, que monopolizó la sigla en 1982 al disolverse ETA-pm, señaló que los españoles se beneficiaron con la democracia que posibilitó el atentado, pero no los vascos que seguían con sus demandas insatisfechas”, afirma Rivera.
El comisario de Investigación Criminal Lorenzo de Benito descubrió a las 11.30 en un lateral del cráter provocado por la explosión los cables y el túnel que confirmaban el atentado. El presidente en funciones, Torcuato Fernández Miranda, informó a Franco a las 12.00, pero no se hizo oficial hasta las nueve de la noche. ETA lo confirmó a las 23.00 por Radio París. Fernández-Miranda pidió calma —no declaró el estado de excepción— porque pretendían esconder el fallo de seguridad e insistir en que las instituciones funcionaban con normalidad. Sin embargo, el entonces director general de la Guardia Civil, Carlos Iniesta Cano, al que también sorprendió el atentado, envió un télex a sus unidades solicitando “medidas contundentes”. Era el primer choque entre “moderados y ultras” tras la muerte de Carrero. Habría muchos más.
La debilidad del régimen afloró, también, en su tensión con la Iglesia. Varios ministros quisieron evitar que el cardenal de Madrid, Enrique Tarancón, oficiara la misa, pero Franco no les dejó. “El Vaticano no condenó el atentado. El ministro López Rodó pasó esos días persiguiendo al Nuncio del Vaticano, monseñor Dadaglio, para que Roma condenara expresamente el atentado. No lo consiguió y tuvo que conformarse con un telegrama de condolencia. La Iglesia vasca legitimó el atentado. Lo que reveló la profunda crisis del régimen al haber sido uno de sus pilares”, señala Rivera.
El historiador dibuja el papel de Carrero: “Era el alfiler del abanico de familias del régimen. Al fallecer emergieron sus diferentes propuestas caóticamente. Los Gobiernos de Arias Navarro que le sucedieron fueron la continuidad del franquismo, un tiempo muerto, hasta que en el verano de 1976, fallecido Franco, le sucedió Adolfo Suárez. Arias fue más débil que la conjunción de intereses que empujaba a España al cambio. Presionaban la calle, la prensa y la oposición democrática, pero también los intereses económicos locales, las cancillerías europeas y los reformistas franquistas. Arias no pudo parar la historia. Tampoco lo habría hecho Carrero”.
El asesinato de Carrero no marca el inicio de la Transición. “Era un reaccionario, incapaz de entender los cambios sociales, militar obediente que no se hubiera resistido ante un monarca dispuesto a sostener la continuidad de su trono, apoyado en intereses internos y externos y en una democracia medianamente creíble. Acabaría apartándose o desalojado como Arias. Por eso el magnicidio de Carrero ni es el final del franquismo ni el inicio del tránsito a la democracia. Como resultado, un acontecimiento de enorme relevancia se convierte en carente de trascendencia hasta acabar en innecesario para explicar el proceso histórico general y su resultado”, señala Rivera.