martes, 4 de febrero de 2014

04 febrero 2014 (4) (entrada 2000) La Razón (opinion)

04 febrero 2014



Aquellos lobos






Cuando empecé hace casi 25 años mi trabajo en la lucha antiterrorista, me propuse dos cosas. En primer lugar, no hacer masa distinción que entre buenos y malos, es decir, las víctimas y quines combatían el terrorismo frente a los terroristas y quienes les apoyan. Sin importar ni el tipo de terrorismo, ni la ideología ni planteamiento de la víctima. En segundo término, huir de la contaminación política del momento, es decir, me importaba un bledo que el atentado se hubiera cometido mandando el PP o el PSOE, o quien el policía o guardia civil al que defendía hubiera nombrado para el cargo por uno u otro partido. Eso me costó mas de una crítica y algún disgusto pese a que soy bastante impermeable a las críticas partidistas.
En Inglaterra, cuando miembros del SAS abatieron a tiros a unos terroristas en Gibraltar. A la señora Tatcher le preguntaron quién había disparado y contestó: “Yo”. Y acabó aquí el debate parlamentario. Aquí derecha e izquierda, han caído en la tentación de hacer política con el terrorismo y lasa víctimas, sin tener en cuenta que éstas son plurales y el terrorismo un problema de todos esté quien esté en el poder o en la oposición. No voy a entrar, como no lo he hecho nunca, en el debate entre víctimas y sectores políticos, mi postura ha sido siempre clara y siempre he dicho de forma diáfana de qué lado estaba.
Además bueno sería que mas de uno hiciera examen de conciencia y pensar si su estrategia electoral le valía el honor de un profesional de los que se han pasado la vida luchando contra ETA. El Lobo, Rodríguez Galindo, Enrique Palies, Lorenzo Bárez y tantos otros clientes amigos míos en otro país hubieran sido héroes aquí han sido tratados como villanos.

Opinión:

A mi amigo y maestro “Fusty” le recuerdo que nos conocimos un 19 de enero de 1990, tras el atentado en Sabadell. Por tanto, son 24 años dedicados a trabajar jurídicamente a favor de muchas víctimas del terrorismo. Le he acompañado a multitud de juicios y de gestiones jurídicas, empezando en aquellas épocas en las que ir a pecho descubierto a los juicios en la Audiencia Nacional era, además de una labor moralmente obligada, una temeridad.
En estos mas de 24 años de contacto hemos hablado de muchas cosas pero en muy pocas ocasiones, por no decir en ninguna, sobre política. ¿Para qué? Para trabajar por y para “las” víctimas del terrorismo no hace falta tener ideología política sino calidad humana y de eso vamos los dos sobrados.

Por eso, como ya no sé que más decir, creo que una buena manera de agradecerle tanto trabajo, tantas y tantas horas compartidas, tantos momentos buenos y malos… es un placer que mi entrada informativa número 2.000 en este humilde blog sea para un nuevo artículo suyo.

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