domingo, 1 de diciembre de 2019

01 diciembre 2019 EiTB (entrevista) (link)

01 diciembre 2019



Entrevista-coloquio


https://www.eitb.eus/es/radio/radio-euskadi/programas/cronica-fin-de-semana/detalle/6853998/solo-se-presta-atencion-victimas-mediaticas/

'Solo se presta atención a las víctimas mediáticas'
Una víctima de ETA, y una de abusos policiales dialogan en Crónica de Euskadi-Fin de semana sobre reconocimiento, dolor y justicia.

Robert Manrique resultó gravemente herido en el atentado de Hipercor el 19 de junio de 1987 , cuando una bomba de ETA dejó 21 muertos y 46 heridos. Peio Aizpuru perdió a su hermano el 22 de marzo de 1984. Era miembro de los Comandos Autónomos Anticapitalistas, y murió acribillado a balazos de la Policía Nacional, junto a otros tres compañeros.
Mediante la colaboración del Foro Social, les hemos reunido en Tabacalera, en Donosita, y han hablado de sus vivencias. Coinciden en señalar que  el esclarecimiento judicial “ayuda a sobrellevar el dolor” y que “el reconocimiento institucional y social” es indispensable para hacer justicia en todos los casos de vulneraciones de derechos humanos. Ambos han criticado el uso partidista que determinados partidos han hecho de las víctimas, y consideran como asignatura pendiente terminar con la dispersión de los presos.


30 noviembre 2019 (3) Deia (entrevista)

30 noviembre 2019 



Robert Manrique Ripoll: “Es evidente que ETA no ha conseguido nada matando a tanta gente, pese a que algunos digan que sí”
Esta semana ha participado en un acto en el Parlamento de Nafarroa organizado por el Foro Social. Manrique lleva 30 años comprometido con otras víctimas de terrorismo

Robert Manrique (Barcelona, 1962) era carnicero en 1987, y había cambiado su turno en la fatídica tarde del atentado de ETA en Hipercor. Su mujer y sus dos hijos iban a ir a visitarlo a su puesto de trabajo, pero, “a Dios gracias, el pequeño tenía fiebre, y se quedó con su hermano en casa de mi suegra”. Su mujer se topó con el atentado poco después de la explosión. Tres décadas después, a Robert Manrique le quedan secuelas, pero ya es abuelo, además de un hombre comprometido en la defensa de los derechos de todas las víctimas y trabaja como asesor en la Unidad de Atención y Valoración a Afectados por Terrorismo, con sede en Barcelona. “A veces, cuando hablamos de terrorismo, lo centramos todo en ETA. Pero es que en Catalunya han actuado hasta 30 bandas terroristas”, comenta.

¿Cuáles son sus funciones en la UAVAT?
-Se trata de intentar ayudar al máximo posible al mayor número posible de víctimas. Desde la tarea de localización, porque hay muchísimas a las que hay que buscar;hasta todo el seguimiento administrativo, jurídico, psicológico, o económico, una asistencia integral.

¿Todavía hay víctimas que no se han localizado?
-La Unidad está muy centrada en los atentados de agosto de 2017 (los ataques yihadistas en Catalunya). De hecho, se creó a raíz de que se perpetraran, pero tengo un listado pendiente de que el Ministerio del Interior algún día se despierte y haga su trabajo de localizar a 280 víctimas en Catalunya. En 2014 llevé este listado al Ministerio, y el Ministerio me contestó textualmente que quien quisiera algo viniera a verlos.

¿Cómo puede ser que en un tema tan sensible, con dos gobiernos diferentes desde 2017, el Estado falle aún en su atención?
-Pero los trabajadores y la gente de la oficina son los mismos. Nos pensamos que la asistencia a las víctimas es ejemplar, pero queda todavía mucho por hacer.

¿Abrirse a otras víctimas fue parte de un proceso de evolución?
-Tuve el enorme honor de pertenecer a la antigua Asociación de Víctimas del Terrorismo. Nada que ver con la de ahora ni con lo que pulula por ahí. Me dí cuenta de que había muchos errores en el juicio de Hipercor, en 1989, con solo otra víctima asistente en un rincón. Cuando la sala quedó vacía después del primer día, vi a un señor llorando. Era Álvaro Cabredizo, en el atentado le mataron a su mujer y sus hijas. Se había enterado del juicio por una amiga que trabajaba en un juzgado. En cambio, sobre la única víctima citada a declarar, la sentencia dice que curó sus lesiones en dos días sin secuelas.

Todo esto lo achaca a la indolencia de la Administración.
-Evidentemente. Hablamos de un atentado con 21 muertos y de 45 heridos, de los cuales 14 estuvimos en riesgo de muerte. Eso cambió en 2003, cuando tuvimos el segundo juicio contra Caride y Arrospide. Claro, yo ya había aprendido mucho en esos años. Entonces me llevé a 20 víctimas.

¿Está cansado de que le formulemos las mismas preguntas? ¿Hay alguna cuestión que le cause especial dolor?
-Entiendo que cuando se habla de un delito, lo importante es que expliques qué ha ocurrido. Hay víctimas a las que les duele tener que recordar. A mí, personalmente, no. La gente tiene que entender que la infinita mayoría de víctimas lo que pedimos es un reconocimiento al saber estar, a la paciencia, a la dignidad, a la bondad... La infinita mayoría de víctimas hemos aprendido a vivir con lo que nos ha pasado, no hemos hecho partidismo de lo que nos ha pasado, y tampoco nos hemos dedicado a vivir sin trabajar de lo que ha ocurrido. Que nos quiten de ese saco donde desgraciadamente algunas de las víctimas están jugando constantemente.

En este tiempo post ETA, ¿estamos combinando bien la memoria debida y la necesidad de ir adelante?
-El 98% de víctimas con las que he hablado, no solo de ETA, sino de cualquier atentado, en algún momento han deseado que su atentado fuese el último. Que se acabe, que nadie más pase por lo mismo. ¿Hay que hacer cosas que a lo mejor personalmente no te gustan? Pero entiendes que son un paso para evitar más sufrimiento.

¿Pueden darse sentimientos mezclados de alegría y melancolía?
-Si la melancolía se entiende como un hostia, ¿tanto sentimiento para nada? Porque ETA no ha conseguido nada matando a tanta gente, por mucho que algunos dicen que sí. Para la inmensa mayoría de víctimas es una sensación de se acabó, seguiré siendo viuda, seguiré siendo huérfano, seguiré con mi hígado hecho un Cristo, qué sé yo, mil cosas. Pero no habrá más víctimas.

Dentro del catálogo de horrores y de los diversos terrorismos, hay casos como el de Mikel Zabalza.
-Lo único que veo diferente es que yo soy víctima de una banda terrorista, ETA, y en cambio, Idoia Zabalza, participante conmigo en el diálogo organizado por el Foro en el Parlamento, ha sido víctima de algo que ningún juez declarará que eso fuese terrorismo, con lo cual ya el nivel de reconocimiento puede variar, desgraciadamente, pero ha sido víctima de vulneración de derechos humanos. Ni más ni menos. La familia Zabalza tiene una víctima mortal, tiene unos derechos, y quiere saber.

Y esa vulneración padecida es común a todos ustedes.
-Evidentemente. ¿Vamos a comparar el dolor porque depende de quién te ha matado? No, no se puede. Yo por suerte no tengo ningún muerto, pero hay víctimas que han puesto cara, ojos y nombre a quien se lo hizo y otras no. Eso de cara a superar el duelo y recomponer tu vida es de gran ayuda.

Tuvo hace 7 años un encuentro con uno de los autores del atentado que padeció. ¿Encontró en su culpa un poco de reparación?
-Yo sí, por lo menos uno se arrepiente de lo que hizo. Desgraciadamente, hay tres que no. A mí me llama Paul Ríos en 2011, y me plantea que desde el entorno de Caride le piden que me pregunte si me molestaría recibir una carta. Era una invitación a vernos. Me llegó antes del cese de la actividad terrorista de ETA. Si me hubiera llegado después, habría dicho que no, porque me hubiera quedado la sensación de que cada uno buscaba como sea irse por patas. Él lo hizo antes, y bajo un concepto de reparación sí que acepté. Tendría la oportunidad de hacerle una serie de preguntas: por qué Hipercor, qué han conseguido con esto... Lo que no hice con Caride fue darle la mano. No podía dar la mano al terrorista y a la semana siguiente encontrarme con una víctima, darle dos besos y darle esa misma mano.


30 noviembre 2019 (2) Diario de Noticias de Navarra (entrevista)

30 noviembre 2019 



"Se piensa que la asistencia a las víctimas es ejemplar, pero queda todavía mucho por hacer"

Robert Manrique (Barcelona, 1962) era carnicero, y había cambiado su turno en la fatídica tarde del atentado de ETA en Hipercor en junio de 1987. Su mujer y sus dos hijos iban a ir a visitarle a su puesto de trabajo, pero “a Dios gracias el pequeño tenía fiebre, y se quedó con su hermano en casa de mi suegra”. Su mujer se topó con el atentado poco después de la explosión. Tres décadas después, a Robert Manrique le quedan secuelas, pero ya es abuelo, además de un hombre comprometido en la defensa de los derechos de todas las víctimas y trabaja como asesor en la Unidad de Atención y Valoración a Afectados por Terrorismo (UAVAT), con sede en Barcelona. “A veces cuando hablamos de terrorismo, lo centramos todo en ETA. Pero es que en Catalunya han actuado hasta 30 bandas terroristas”, comenta.

¿Cuáles son sus funciones en la UAVAT?
-La labor es la que llevo haciendo hace 30 años. Primero en asociaciones, luego ya por libre, ahora desde la Unidad. Se trata de intentar ayudar al máximo posible al mayor número posible de víctimas. Desde la tarea de localización, porque hay muchísimas a las que hay que buscar, hasta todo el seguimiento administrativo, jurídico, psicológico, o económico, una asistencia integral. Desde el momento del atentado una persona entra en una vorágine de temáticas que desconoce. La inmensa mayoría de gente no tiene conocimiento de lo que tiene que hacer.

¿Todavía hay víctimas que no se han localizado?
-La Unidad está muy centrada en los atentados islamistas de agosto de 2017. De hecho se creó a raíz de que se perpetraran, pero tengo un listado pendiente de que el Ministerio del Interior algún día se despierte y haga su trabajo de localizar a 280 víctimas en Catalunya. En 2014 llevé este listado al Ministerio, con víctimas que no sabemos si por su cuenta han ido al Ministerio, pero que en las asociaciones no los conocíamos, y el Ministerio me contestó textualmente que quien quisiera algo que viniera a verlos. A esto hay que añadir las víctimas que están apareciendo tras los atentados de agosto de 2017. Partiendo de la base del auto de procesamiento, hay 29 heridos físicos en Alcanar, 126 en las Ramblas, 3 por el atentado a Pau Pérez, y 12 en Cambrils. Y lo que es triste es encontrarles, y que te digan que nadie les ha informado de nada. Sin olvidar a todos los testigos presenciales que desarrollan algún tipo de secuela psicológica, que llega a ser incapacitante en lo laboral o personal. En la Unidad ahora mismo atendemos a 214 víctimas.

¿Cómo puede ser que en un tema tan sensible, con dos gobiernos diferentes desde 2017, el Estado falle aún en su atención?
-Pero los trabajadores y la gente de la oficina son los mismos. Nos pensamos que la asistencia a las víctimas es ejemplar. Hombre, claro que hay cosas que han mejorado, pero queda mucho todavía por hacer. Te podría enumerar un lista de heridos físicos de aquellos atentados a los que les hemos encontrado, y la primera vez que han visto su nombre en un listado ha sido cuando les hemos enseñado el auto de procesamiento, donde estamos personados.

¿No se consideran a sí mismo víctimas porque fueron heridos leves?
-Los hubo incluso graves, que estuvieron hospitalizados, pero no saben sus derechos. Parece que todo el mundo conoce la normativa, pero hay mucha gente que la desconoce, inclusive muchas extranjeras. El miércoles estuve hablando con un matrimonio que su hija de 6 años estaba en Ramblas en la lista de heridos físicos, y el Ministerio del Interior les ha desestimado el reconocimiento como víctimas. El listado de la Audiencia Nacional, que sí que lo tenemos, no es el mismo que el del Ministerio del Interior, que no sabemos cuál es. ¿Por qué en uno salen 170 víctimas y en el otro 137? ¿Por qué hay tanta diferencia?

Parece mentira.
-Y a eso añádele que el atentado de Alcanar no lo quieren reconocer como atentado, sino como explosión fortuita. Esta es la labor que estamos haciendo nosotros, porque desgraciadamente no la está haciendo nadie. Es triste tener que crear una Unidad para hacer lo que la Administración tendría que hacer. El Ministerio del Interior nos dice que pusieron una oficina de Atención a las Víctimas en Barcelona, pero el atentado fue el 17 de agosto, y la pusieron del 22 al 29 de agosto. Javi Martínez, el padre de Xavi, un niño muerto en el atentado de las Ramblas, me contaba cómo en mitad del tanatorio dos personas preguntaron por él y su mujer, con papeles para tramitarle la indemnización del Estado. ¿No se podían esperar unos días? ¿Eses es el trato que merece un padre que le han asesinado a su hijo de 3 años?

Una falta de empatía incomprensible.
-Te agradezco que uses esa palabra, porque casi nadie la usa. Y es lo que hay que tener con la víctima del terrorismo o del delito en general. Pero no puedes tratar a una víctima de un atentado de esa manera en el tanatorio. ¿Tú te crees que ese padre en ese momento está pensando si su hijo está valorado en tanto o en cuánto? Ponle un psicólogo, alguien que le atienda. Y luego están los heridos. Que te venga un chaval que trabajaba en un kiosco de las Ramblas, que estuvo en el hospital ingresado y que no supiese que su nombre estaba en el listado de víctimas heridas físicas, y te diga que no tenía ni idea que su nombre estaba ahí. No es tan difícil de encontrarlo, que trabaja allí. Llegas a la conclusión de que no quieren encontrar a la gente porque da trabajo, es una responsabilidad y es un gasto. Hay mucho que mejorar todavía.

¿Abrirse a otras víctimas fue parte de un proceso de evolución?
-Tuve el enorme honor de pertenecer a la antigua Asociación de Víctimas del Terrorismo. Nada que ver con la de ahora ni con lo que pulula por ahí. Me di cuenta de que había muchos errores en el juicio de Hipercor, en 1989, con solo otra víctima asistente en un rincón. Cuando la sala quedó vacía después del primer día, vi a un señor llorando y me acerqué. Era Álvaro Cabredizo. En el atentado le mataron a su mujer y a sus hijas. Se había enterado del juicio por una amiga que trabajaba en un juzgado. En cambio, la única víctima citada a declarar, según la sentencia, había curado sus lesiones a los dos días sin secuelas.

Todo esto lo achaca a la indolencia de la Administración.
-Evidentemente. Hablamos de un atentado con 21 muertos y de 45 heridos, de los cuales 14 estuvimos en riesgo de muerte. Eso cambió en 2003, cuando tuvimos el segundo juicio contra Caride y Arrospide que ya estaban detenidos, los extraditaron, y claro, yo ya había aprendido mucho en esos años. Entonces me llevé 20 víctimas del atentado. Cuando la sala las vio declarando, cómo cambió la cosa. Así que en 1989 me quedó aquella sensación de injusticia. No fue un juicio serio. ¿Dónde estaban las víctimas para declarar? Pregúntale a una viuda que se ha quedado con dos huérfanos de 5 y 7 añitos cómo había sido su vida en esos dos años y medio, y qué necesita. Claro, si esa viuda hubiese explicado esto, se hubiese demostrado que el Estado en aquel momento no había hecho nada con aquellas víctimas. ¿Solución? Pues que no vinieran. Es mi conclusión. Qué duro, ¿no?

¿Está cansado de que le formulemos las mismas preguntas? ¿Hay alguna cuestión que le cause especial dolor?
-Entiendo que cuando se habla de un delito, lo importante es que expliques qué ha ocurrido. Hay víctimas que les duele tener que recordar, a mí personalmente no. Quizá porque estoy vivo. Si me hubieran matado a un familiar, a lo mejor no estaría tan predispuesto a explicarlo. Pero cuando te lo planteas a nivel colectivo, y has hablado con infinidad de víctimas del 11-M y ves que sus problemas en 2004 eran como los míos en 1987, como los de las víctimas de la extrema derecha en 1977, como los de una viuda del Grapo de 1981, concluyes que esto hay que explicarlo. La gente tiene que entender que la infinita mayoría de víctimas lo que pedimos es un reconocimiento al saber estar, a la paciencia, a la dignidad, a la bondad..., la infinita mayoría de víctimas hemos aprendido a vivir con lo que nos ha pasado, no hemos hecho partidismo de lo que nos ha pasado, y tampoco nos hemos dedicado a vivir sin trabajar de lo que ha ocurrido. Así que nos quiten de ese saco donde desgraciadamente algunas de las víctimas están jugando constantemente. Tendría que haber un reconocimiento colectivo de la mayoría de víctimas que nos hemos lamido las heridas y no hemos aprovechado a encabronar el ambiente.

¿Pesa mucho ser referido y presentado como víctima en Hipercor?
-¿Sabes lo que ocurre? Que yo estoy hablando ahora aquí contigo pero sé que estoy diciendo lo mismo que piensa Enric, Nuri, Amparo, Mari Carmen... y así te digo cien personas.

Según la psicóloga Sara Bosch, dada la dimensión de la explosión en Hipercor, la carga de memoria sensorial es muy potente. ¿A usted aún le vienen flashes, sueña con ello?
-Constantemente. Conozco a Sara desde el año 91, y siempre me ha dicho que la labor que yo hago es mi terapia. Y le doy la razón. Yo ahora mismo me estoy desahogando, haciendo terapia, hablando en nombre de gente que le tengo un respeto inmenso y también de la gente a la que no respeto porque no me representa. Esconderse tras un atentado es muy entendible o respetable, hasta que un día se sale, y ya es tarde desde un punto de vista burocrático. El Ministerio te da un año. ¿Si apareces a los 14 meses ya no tienes derecho a ser reconocido?

En este tiempo post ETA, ¿estamos combinando bien la memoria debida y la necesidad de seguir adelante?
-El 98% de víctimas con las que he hablado, no solo de ETA, de cualquier atentado, en algún momento han deseado que su atentado fuese el último o han apostado por hacer lo que sea, con tal de que no haya más. Eso es lo que la mayoría de víctimas hemos dicho en algún momento: que se acabe, que nadie más pase por lo mismo. ¿Hay que hacer cosas que a lo mejor personalmente no te gustan? Pero entiendes que son un paso para evitar más sufrimiento.

¿La desaparición de ETA les redignifica como víctimas, o les difumina en un pasado que irá quedando atrás?
-Contesto con una pregunta: ¿cuántas víctimas nos hemos tomado la justicia por nuestra mano?

Lo pregunto por si tal vez pueden darse sentimientos mezclados de alegría y melancolía.
-Si la melancolía se entiende como un hostia, ¿tanto sentimiento para nada? Porque ETA no ha conseguido nada matando a tanta gente, por mucho que algunos digan que sí. Para la inmensa mayoría de víctimas es una sensación de se acabó, seguiré siendo viuda, seguiré siendo huérfano, seguiré con mi hígado hecho un cristo, qué sé yo, mil cosas. Pero no habrá más víctimas. Por eso, cuando hay un atentado que ya no es de ETA a mucha gente nos duele, porque sabemos el sufrimiento que esas víctimas nuevas van a tener. Intenté trabajar durante años para que no estuviesen tan abandonadas, y veo que va a ser lo mismo, como en los setenta o en los ochenta. Del atentado a la revista El Papus, 42 años después quedan 12 heridos por localizar todavía. No puede ser que yo encontrase a una víctima de Hipercor de puñetera casualidad, en una conferencia en 2015 a través de Psicólogos sin Fronteras.

Dentro del catálogo de horrores y de los diversos terrorismos, hay casos como el de Mikel Zabalza.
-Lo único que veo diferente es que yo soy víctima de una banda terrorista, ETA, y en cambio, Idoia Zabalza, participante conmigo en el diálogo organizado por el Foro en el Parlamento, ha sido víctima de algo que ningún juez declarará que eso fuese terrorismo, con lo cual ya el nivel de reconocimiento puede variar, desgraciadamente, pero ha sido víctima de vulneración de derechos humanos. Ni más ni menos. La familia Zabalza tiene una víctima mortal, tiene unos derechos, y quiere saber.

Y esa vulneración padecida es común a todos ustedes.
-Evidentemente. ¿Vamos a comparar el dolor porque depende quién te ha matado? No, no se puede. Yo por suerte no tengo ningún muerto, pero hay víctimas que han puesto cara, ojos y nombre a quien se lo hizo y otras no. Eso de cara a superar el duelo y a recomponer su vida sería de una gran ayuda.

Tuvo hace 7 años un encuentro con Caride, uno de los autores del atentado que usted sufrió y que se llevó 21 vidas. ¿Encontró en su arrepentimiento un poco de reparación?
-Yo sí, por lo menos uno se arrepiente de lo que hizo. Desgraciadamente hay tres que no. A mí me llamó Paul Ríos en 2011, y me planteó que el entorno de Caride le pidió preguntarme si me molestaría recibir una carta. Pensé que si llevaba años reclamando respuestas, qué mejor que esta para darlas. La carta era una invitación a vernos, la recibí en mayo y hasta agosto no hablé con mis hijos y con mi mujer para ver si aceptaba o no. La clave es que la carta me llegó antes del cese de la actividad terrorista de ETA. Si me hubiera llegado después habría dicho que no, porque me hubiera quedado la sensación de que cada uno buscaba como sea irse por patas. Él lo hizo antes, y bajo un concepto de reparación que acepté. Porque la ley permite que el delincuente intente reparar el daño causado. Queda mi responsabilidad de si lo acepto o no. Y dije que sí. Me di cuenta que en ese encuentro tendría la oportunidad de hacerle una serie de preguntas que no eran mías a este individuo. Yo tenía mi pregunta, pero había preguntas de otras víctimas que habíamos compartido en distintos momentos, conversando incluso en bodas o en el fútbol, y siempre salía el tema. Al fin y al cabo todos nos planteábamos lo mismo: por qué, por qué Hipercor, qué han conseguido con esto... Lo que no hice con Caride fue darle la mano. No podía dar la mano al terrorista y la semana siguiente encontrarme con una víctima y darle esa misma mano.

“La inmensa mayoría de víctimas hemos aprendido a vivir con lo que nos ha pasado, y no hemos hecho partidismo”
“Es evidente que ETA no ha conseguido nada matando a tanta gente, por mucho que algunos digan que sí”
“Cuando se producen atentados después de ETA nos duele el sufrimiento de las nuevas víctimas”
“¿Vamos a comparar el dolor de una víctima dependiendo de quién ha matado? No se puede hacer eso”



30 noviembre 2019 Cadena COPE

30 noviembre 2019 



Un testigo catalán creyó que el terrorista de Londres llevaba una bomba

Un testigo catalán del atentado de ayer en Londres, donde un terrorista mató a cuchilladas a dos personas antes de ser abatido, ha asegurado que primero creyó que se trataba de una pelea y que cuando vio a la policía disparar tuvo miedo al pensar que la cosa "iba en serio" y el atacante podía llevar una bomba.
En declaraciones a la emisora RAC1 desde Londres, donde seguirá haciendo turismo hasta el lunes, Quim Mora ha relatado este sábado cómo vio ayer el ataque desde cerca: "Pensábamos que era una pelea. Rápidamente vi un cuchillo y que los que intentaban reducir al posible terrorista estaban muy nerviosos y con ganas de irse".
Según el testigo catalán, la Policía intervino con mucha cautela: "Empiezan a sacar a la gente y efectúan tres disparos. Y esto sí que me produce miedo porque pienso 'esto va en serio' e interpreto que puede llevar una bomba".
En la entrevista, Quim Mora ha señalado que los primeros disparos que recibió el terrorista cerca del puente de Londres no acabaron con su vida, ante lo que apremió a su familia a que abandonara el lugar.
"El atacante se reincorpora y se sienta. Entonces es cuando hay una segunda ola de disparos, que estos sí que lo rematan", ha precisado.
La Policía de Londres ha identificado esta madrugada al joven de 28 años Usman Khan como el autor del ataque terrorista cerca del puente de Londres, que dio muerte con un cuchillo a dos viandantes e hirió a otros tres.
El asaltante era conocido por las autoridades y había sido condenado en 2012 por actos terroristas, aunque salió de la cárcel con permiso en diciembre de 2018.
Los investigadores registran este sábado su vivienda en Staffordshire (norte de Inglaterra).
Khan era uno de los nueve miembros de una célula inspirada en el grupo terrorista Al Qaeda que fue detectada por los servicios de inteligencia británicos.





27 novembre 2019 elmon.cat (opinió)

29 novembre 2019 




L’Audiència assegura que "no li pertoca comprovar” si el CNI estava al cas de l’imam de Ripoll
La Sala Penal torna a tombar el recurs d’apel·lació de Javier Martínez


https://www.elmon.cat/politica/audiencia-assegura-no-pertoca-comprovar-cni-cas-imam-ripoll_2102821102.html

Nou cop de porta del poder judicial a investigar la relació entre l’imam de Ripoll i cervell dels atemptats del 17A Abdelbaki Es Satty, amb el Centre Nacional d’Intel·ligència. La Sala Penal de l’Audiència Nacional ha tombat el recurs d’apel·lació que l'advocat de Javier Martínez, Jaume Alonso Cuevillas, va interposar contra la negativa de l’instructor a constatar aquesta relació. “No correspon aquí qüestionar l’actuació de les Forces i Cossos de Seguretat o comprovar el grau de coneixement que els serveis d’intel·ligència de l’Estat poguessin tenir sobre la radicalitzatció d’Es Satty”, assegura la resolució judicial.

La interlocutòria, a la que ha tingut accés El Món, també desestima reclamar els informes dels serveis d’intel·ligència sobre l’imam. “No pertoca a una fiscalització dels informes que, hipotèticament, puguin trobar-se en poder del CNI”, afegeix. Una decisió que justifica en tant que la investigació s’ha dut a terme a través de la “cooperació internacional” i de “l’anàl·lisi pericial de dispositius electrònics intervinguts”.

Per altra banda, també rebutja prestar declaració als agents de la Guàrdia Civil amb TIP T03083R i B93224U, i els agents del CNI 7835 i 6917 per haver-se reunit amb Es Satty quan estava a la presó de Castelló així com el funcionari que va extendre el comunicat de visites. L’Audiència entèn que seria una “investigació prospectiva” que no ve al cas i que no té cap relació amb el sumari donat que la cèl·lula gihadista és posterior. Tampoc accepta les testificials dels secretaris de la Comunitat Islàmica d’Annour de Ripoll per tal que escatissin les converses que van mantenir amb el Cos Nacional de Policia. La Sala destaca que no van voler declarar en seu policial alhora que hi suma el mateix argument que utilitza per no citar el CNI: “no pertoca”.

Opinió:


Realment patètic… encara queda molt a fer i no ens cansarem de exigir-ho

27 noviembre 2019 (2) Diario de Noticias Navarra (link)

27 noviembre 2019 




Tiempo para contar y para escuchar

El Parlamento de Navarra acogió ayer una charla de Robert Manrique, superviviente de ETA en el atentado de Hipercor, y de Idoia Zabalza, que sigue esperando del Estado la verdad de la muerte de su hermano Mikel, para hacer por fin justicia
“La amnesia no contribuye a la construcción de una sociedad sana” “En mi caso el que la hizo la pagó, en vuestro caso no”

Hemiciclo abierto a la ciudadanía para escuchar dos testimonios de duelo, lucha y perseverancia. Actos como los de ayer del Foro Social en el Parlamento de Navarra contribuyen a seguir cimentando la convivencia democrática, basada en la empatía. Esa es la filosofía deHitzorduak, jornadas que cumplen su tercera edición con la filosofía tres infinitivos: hablar, escuchar y participar, verbos en los que se aplicaron Idoia Zabalza y Robert Manrique, invitados de excepción.
El presidente de la Cámara, Unai Hualde, destacó en su apertura el “compromiso del Parlamento con la memoria, la verdad y la justicia para todas las víctimas de todas las violencias. Es momento de abrir mentes y oxigenar determinados discursos. Sólo así una sociedad como la nuestra puede avanzar en materia de convivencia”.
Tras esta presentación, el moderador, Fernando Rey dijo que los testimonios que se iban a escuchar “son un recuerdo permanente de lo que nunca debió ocurrir. Ellos no rompieron la convivencia, tan solo la sufrieron. Restaurar esa falla no es su labor, atañe a toda la sociedad, incluida la reivindicación de todos los derechos para todas las víctimas. Sin ánimo de comparar ni justificar, estamos ante dos ejemplos de vulneración de derechos humanos”.
El encuentro fue reflejo de lo avanzado en estas décadas, y al mismo tiempo, señal sobre lo mucho que queda por recorrer, y no solo por la escasa presencia de parlamentarios y parlamentarias, que también. Sino sobre todo por lo que contaron Robert Manrique, superviviente de la masacre de ETA en Hipercor, e Idoia Zabalza, hermana de Mikel, que arrancaron su charla recordando aquel primer terrible momento en que cambió para siempre su vida, y se marca como una hendidura en el alma. Ayer precisamente se cumplieron 34 años de la detención de su hermano Mikel, y del inicio de un horror nunca explicado, ni perseguido ni reparado por el Estado, cuya maquinaria sigue detenida y cubierta bajo un manto de silencio e impunidad, como en aquel lejano 1985. En aquellas jornadas infames, hasta que apareció el cadáver de Mikel. “Fueron muchos días esperando que no ocurriese lo que ya sabíamos que había sucedido, que lo habían matado en el cuartel de Intxaurrondo”, dijo ayer Idoia, que intercaló sus recuerdos y experiencias con las de Robert Manrique, superviviente del atentado de ETA en Hipercor en Barcelona, el 19 de junio de 1987. Manrique trabajaba como carnicero en el centro comercial. Aquella tarde no le tocaba trabajar, pero cambió su turno con un compañero. El atentado, con avisos telefónicos previos, que no se atendieron como hubiera sido preceptivo, causó 21 muertos y 45 heridos.
A Robert Manrique la explosión le quemó la cara, la cabeza, las manos, los brazos y parte de la pierna. Aún arrastra problemas hepáticos. El 15 de junio de 2012 se entrevistó en la cárcel alavesa de Zaballa con Rafael Caride Simón, uno de los autores del atentado. Atendió su petición, le escuchó durante dos horas, aceptó su “arrepentimiento por el dolor causado”, pero se negó a darle la mano, “porque no deja de tener 24 muertos a sus espaldas”. Y dirigiéndose a Idoia Zabalza, expresó: “Yo, dentro de la desgracia, he tenido la suerte de tener un reconocimiento. Vosotros no, entiendo que lo exijáis. No se trata sólo de saber qué ocurrió, sino de saber el porqué. En mi caso el que la hizo lo pagó, en el vuestro no”.
Para Manrique, que por sus posteriores cometidos es un profundo conocedor del colectivo de víctimas en su pluralidad, la Administración sigue sin estar a la altura de la empatía que se espera. “La revictimización, la victimización secundaria es constante. A nivel legal, de Administración, se están cometiendo los mismos errores de hace 40 años. La atención a las víctimas ha mejorado, pero hay que obligar a la clase política a legislar cosas útiles. Algunos lo intentan, pero desgraciadamente se tiende a legislar a cuatro años vista pensando en uno mismo, en mantener el escaño, en lugar de en la gente. Desgraciadamente hay personas incompetentes en puestos importantes”.
Para Robert Manrique, “hemos aprendido a vivir con lo que ha pasado, hay que vivir tratando de transmitir qué pasó, pero evitando cualquier sentimiento de odio. Para Manrique es digno de estudio que “Las víctimas de la violencia no se han tomado la justicia por su mano. Los que más hemos puesto de nuestra parte para que esto acabe hemos sido los que hemos sufrido la violencia, en nuestro caso de ETA. ¿Cómo hemos conseguido dominarnos? Hablando. Aún falta un reconocimiento a ese comportamiento”.
Por su parte, Idoia Zabalza, explicó su caso, aún pendiente de reparación, lo que le añade un plus de sufrimiento. “Hay que convivir con la rabia, el dolor y el abatimiento que, en nuestro caso, imponía el miedo”, recordando que dos hermanos de Mikel fueron también detenidos el mismo día. Denunció que también sufrieron torturas, pero quedaron en el olvido ante el drama del otro hermano muerto. “La tortura sobre Mikel no fue una excepción, sino una práctica regular”, subrayó. La familia Zabalza pudo sentirse algo reconfortada por las muestras de “cariño y solidaridad del entorno, del valle, del clamor de las calles, de algunas instituciones”, que apenas aliviaron el duelo.
Tres décadas más tarde denuncia “impunidad absoluta” y no haber tenido “derecho a la justicia, 34 años después seguimos en el mismo punto”. “El primer paso debe ser la verdad. Sin verdad no hay justicia ni reparación ni final de duelo. Nos hubiera gustado escuchar de los responsables la asunción de su responsabilidad. No buscamos venganza, solo justicia. La presión del miedo no nos ha dejado odiar y cuando ha pasado el miedo quizás ya no podíamos. O quizás es que no somos de odiar”.
Insistió Zabalza en un hecho que corroboró su interlocutor. “No estamos en el mismo plano que Robert, porque no se nos reconoce el derecho a la reparación, lamentó. “En el caso de las víctimas de las fuerzas del Estado no hay manera de saber qué sucedió, están amparados por una ley de secretos oficiales del 68 que convierte el derecho en papel mojado. Este Parlamento aprobó una ley que, evitando consecuencias jurídicas, trataba de llenar ese vacío y fue recurrida. Sin comisiones de verdad jamás vamos a poder avanzar. Estamos en la obligación de exigir a los políticos que legislen en ese sentido. La amnesia no contribuye a la construcción de una sociedad sana”.


27 noviembre 2019 Diario de Noticias de Navarra

27 noviembre 2019 



Victimas de violencia coinciden en el “no al odio” y en la búsqueda de “justicia y reconocimiento”

Robert Manrique, víctima de ETA en el atentado de Hipercor, e Idoia Zabalza, hermana de Mikel Zabalza, cuyo cadáver apareció hace 34 años en el río Endarlatza, después de haber estado detenido en el cuartel de Intxaurrondo de la Guardia Civil, han ofrecido este martes su testimonio en el Parlamento de Navarra en una jornada organizada por el Foro Social Permanente.
Robert Manrique trabajaba como carnicero en el Hipercor de Barcelona el 19 de junio de 1987, cuando ETA hizo estallar una bomba (en el sótano del hipermercado) que causó 21 muertos y 45 heridos.
Aquel día no le tocaba trabajar, pero le cambió el turno a un compañero. La explosión le quemó la cara, la cabeza, las manos, los brazos y parte de la pierna. Aún arrastra problemas en un riñón, pero las secuelas no le impidieron tomar parte en uno de los encuentros reparadores entre víctimas y victimarios que el Ministerio del Interior impulsó después de que en octubre de 2011 ETA anunciara el cese definitivo de su actividad armada.
El 15 de junio de 2012 se entrevistó en la cárcel alavesa de Zaballa con Rafael Caride Simón, uno de los autores del atentado. Atendió su petición, lo escuchó durante dos horas, aceptó su "arrepentimiento por el dolor causado", pero se negó a darle la mano, "porque no deja de tener 24 muertos a sus espaldas".
Robert Manrique ha señalado que "hemos aprendido a vivir con lo que ha pasado, pero en un colectivo tan amplio como el de las víctimas de la violencia la empatía surge del deseo de que no se repita". "Yo, como víctima de ETA, no puedo obligar a que la legislación cambie en función de mis deseos. Podemos proponer, pero no exigir. Somos muchos los que estamos en esta línea. En Cataluña las víctimas de extrema derecha sí están reconocidas, tienen los mismos derechos que yo", ha afirmado.
Manrique ha apuntado que "hay que vivir tratando de transmitir lo qué pasó, pero evitando cualquier sentimiento de odio". "Las víctimas de la violencia no se han tomado la justicia por su mano. Sociológicamente es algo digno de estudio. Los que más hemos puesto de nuestra parte para que esto acabe hemos sido los que hemos sufrido la violencia, en nuestro caso de ETA. ¿Cómo hemos conseguido dominarnos? Hablando. Aún falta un reconocimiento a ese comportamiento, que es lo que ha evitado que esto siga pasando", ha apuntado.
Por su parte, Idoia Zabalza, hermana de Mikel Zabalza, ha explicado su caso. "No somos ni capaces de describir cómo nos cambió la vida. Fueron muchos días esperando que no ocurriese lo que ya sabíamos que había sucedido, que lo habían matado en el cuartel de Intxaurrondo. Luego hay que convivir con la rabia, el dolor y el abatimiento que, en nuestro caso, imponía el miedo. También reconfortados por el cariño y la solidaridad del entorno, del valle, del clamor de las calles, de algunas instituciones", ha explicado.
Según ha señalado, "no hemos tenido derecho a la justicia, 34 años después seguimos en el mismo punto". "La impunidad fue absoluta. El primer paso debe ser la verdad, que también repara. Es el principio del final del duelo. Nos hubiera gustado escuchar de los responsables la asunción de su responsabilidad. No buscamos venganza, sólo justicia. La presión del miedo no nos ha dejado odiar y cuando ha pasado el miedo quizás ya no podíamos. O quizás es que no somos de odiar", ha indicado.
Idoia Zabalza ha afirmado que "no estamos en el mismo plano que Robert, porque no se nos reconoce el derecho a la reparación". "En el caso de las víctimas de las fuerzas del Estado no hay manera de saber qué sucedió, están amparados por una ley de secretos oficiales del 68 que convierte el derecho en papel mojado. Este Parlamento aprobó una ley que, evitando consecuencias jurídicas, trataba de llenar ese vacío y fue recurrida. No hay manera. Sin comisiones de verdad jamás vamos a poder avanzar. Estamos en la obligación de exigir a los políticos que legislen en ese sentido. No tengo ningún viso de esperanza. La amnesia no contribuye a la construcción de una sociedad sana", ha señalado.
En el acto de apertura, el presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde, ha subrayado la necesidad de "facilitar espacios de encuentro para, desde la empatía, promover la convivencia entre diferentes". "Es obvio que en bastantes ocasiones el hilo conductor de los debates en esta Cámara se ha alejado mucho de esa pretensión y han tenido que ser los familiares, los amigos y amigas de las víctimas quienes, con su disposición y conducta, nos han dado una lección", ha indicado.
El presidente del Parlamento ha apelado al "mandato de la mayoría social y a los compromisos programáticos que, elección tras elección, van conformando las distintas mayorías políticas" para corroborar que "estamos ante un nuevo ciclo que puede resultar decisivo en la construcción de una convivencia democrática".