19
julio 2026
El
dolor que causó ETA sigue vivo en las familias: por qué no es justo ni bueno
«pasar página» del terrorismo
Inés
Serrano Fernández, psicoterapeuta, doctora en Psicología y profesora adjunta de
la Universidad San Pablo CEU, analiza desde la Psicología del Perdón por qué
las familias de las víctimas de ETA necesitan verdad, justicia, reparación y
reconocimiento público del daño
Seguir
alimentando el espantajo de ETA demuestra falta de ética» afirmaba hace unos
días Jon Sistiaga, y añadía «ETA no existe». El periodista está subrayando el
discurso oficial que concierne al ámbito político. No obstante, la Psicología
del Perdón sugiere que existen aspectos relacionados con la reconciliación, que
justifican con creces que ETA y el dolor causado a viudas, huérfanos,
exiliados, etc., forme parte de la conversación actual.
Sucede
que ETA sigue presente tanto en la sociedad, como en la actualidad española con
notable frecuencia.
Sólo
por mencionar algunos ejemplos: COVITE ha registrado 129 actos de homenaje a
terroristas durante el primer semestre de 2026. Cabe preguntarse, en un
ejercicio de empatía, ¿cómo se sienten familiares y víctimas cuando bajan a
comprar el pan, y al pasar por la plaza, observan un grupo de filoterroristas
en pleno homenaje? ¿Cómo explican a los nietos de ese guardia civil tiroteado,
que su abuelo es un héroe que merece honores? Qué confusión tan grande para los
niños y jóvenes, que las acciones de homenaje que se llevan a cabo sean para
los victimarios (quienes causan el daño) y no para las víctimas.
Otro
ejemplo de cómo ETA sigue presente: a principios de julio Francia absolvió a
Josu Ternera –histórico dirigente de la banda terrorista– de su último
procedimiento pendiente allí, motivo por el cual la AVT reclamó su extradición
a España para que sea juzgado, entre otros, por el atentado contra la Casa
Cuartel de Zaragoza en 1987. ¿Cómo se sienten las víctimas y familiares de
aquel terrible atentado? ¿Cómo hablan de lo ocurrido a las nuevas generaciones?
«Mira, ese es el etarra que mató a tus dos tías gemelas de dos añitos, hoy
tendrían 41». Puede uno imaginar el vuelco que les dará el estómago a estos
familiares al ver la imagen de Ternera en las noticias.
La
justicia no es una venganza, es una necesidad. Que se haga justicia no repara
el daño irreversible de la pérdida de vidas humanas, pero al menos sí restaura
el orden moral.
Y
un último y reciente ejemplo: a finales de junio saltó la noticia del
fallecimiento, a los 80 años y en libertad, del llamado «carnicero de
Mondragón», Jesús María Zabarte Arregi, del comando Guipúzcoa que, pese a la
condena de más de 600 años por atentados y asesinatos, y nunca haber expresado
arrepentimiento, salió en libertad en 2013 tras la anulación de la doctrina
Parot. ¿Cómo se sienten las víctimas y familiares que se han cruzado con él en
el supermercado durante estos últimos trece años?
La Psicología del Perdón subraya que los procesos de reconciliación requieren de verdad, reconocimiento del daño, justicia, reparación y construcción de una convivencia futura. En Irlanda del Norte y en Sudáfrica se trabajó duro por avanzar en estos aspectos.
En
España la reconciliación está, por tanto, aún pendiente: las víctimas y sus
familias necesitan espacio real para expresarse, y necesitan un reconocimiento
de la verdad, y del daño vivido. Pero sigue habiendo 379 asesinatos pendientes
de esclarecer, lo que indica necesidad de justicia. Y todavía hay daño a la
convivencia cuando suceden los homenajes ya mencionados.
A
pesar de esto, actualmente proliferan los discursos que sugieren que es tiempo
de dejar atrás, que «no es ético agitar el espantajo de ETA», que hay que
olvidar, o que ya es pasado…
La
Psicología del Perdón es clara: hablar de reconciliación nunca puede ser
utilizado como equivalente de olvido, ni para minimizar el daño, o equiparar
víctimas y victimarios, o para que las víctimas renuncien a la verdad y a la
justicia.
El
tiempo de dejar atrás de las víctimas y sus familias vendrá marcado por las
acciones a favor de la verdad, del reconocimiento del daño, de la reparación,
la justicia y la convivencia real que, en España, de momento, todavía no se han
dado.
Opinión:
Me gustará ahondar mucho más en los contenidos que se ofrezcan
en esas conferencias porque, ojalá me equivoque, pero ¿han contactado con
víctimas que se han visto frente a frente con los terroristas de su atentado? ¿O
aparecerán personajes que se dedicaron a insultar a quien sí realizó ese
esfuerzo en pro del beneficio del resto de los ciudadanos?
Creo que, al menos, a alguno ya lo han ido descubriendo
últimamente, pero hay más.
Porque está muy bien hablar desde la teoría, pero cuidado…
a veces se entienden como opiniones comunes las que ofrecen personajes que o bien
no han hecho nuca esfuerzo alguno aún peor, ni siquiera son víctimas del
atentado del que dicen que les “jodió la vida”.
El problema en el que se pueden encontrar muchos de los
que organizan actos y charlas es el siguiente: que aparezca un asistente que
haya realizado antes algún tipo de investigación exhaustiva y detallada y aporte
datos sobre las falsedades que se estén diciendo.

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