27 julio 2026
El padre del sospechoso del atentado enm Berlín: “Le han lavado el cerebro”
Había hablado con su hijo poco antes del atropello múltiple
El pasado sábado, una furgoneta atropelló
a decenas de personas durante la celebración del Día del Orgullo en el parque
Tiergarten de Berlín y causó la muerte de una persona y heridas a otras 29.
Abdul Ballout, de 21 años y con
antecedentes penales, era el sospechoso identificado de los hechos. Murió
abatido a tiros en el barrio berlinés de Spandau el domingo por la noche,
durante un intento de las autoridades de arrestarlo, después de que tratara de
atacar con un cuchillo a los agentes que lo rodeaban.
El padre de Abdul, Tawfik
Ballout, de 64 años, originario del sur del Líbano y musulmán chií, fue
localizado en el país de Oriente Medio por la revista alemana Der Spiegel, a la que hizo algunas declaraciones sobre su
hijo.
Según Tawfik Ballout, miembros de grupos
terroristas habían “lavado el cerebro” a su hijo, que siempre había tenido un
carácter “cariñoso y emotivo”. En los últimos tiempos, sin embargo, habían
aumentado las discusiones con el padre por su cabello y su barba. “No le
permití que se dejara crecer la barba”, afirmó Tawfik, en lo que consideraba un
gesto de extremismo.
El padre habló por teléfono con su hijo el
mismo día del atentado, pocas horas antes de los hechos. “Me llamó y hablamos
con normalidad, como todos los días. Me dijo que me echaba de menos y que
deseaba estar con nosotros en Líbano ahora mismo”, relató. Pocas horas después,
intentó volver a comunicarse con él: “El último mensaje que le envié fue a las
21.53 horas”, explicó Tawfik.
Según su relato, Abdul vivía desde hacía
años con su madre y dos de sus tres hermanas, en una familia ahora destruida.
Su hijo asistió a la escuela hasta décimo curso, tras lo cual desempeñó varios
trabajos temporales, “por ejemplo, como guardia de seguridad o como conductor”,
sin llegar a tener nunca un empleo fijo. Según el padre, pasaba las noches
hablando por teléfono y se levantaba muchas veces solo a última hora de la
tarde, sin llevar un estilo de vida regular.
En la familia de Tawfik todos son chiíes.
“No apoyamos al Estado Islámico”, afirma, y, aunque sus hijas llevaban hiyab,
sostiene que su núcleo nunca fue “extremadamente religioso”, con la única
excepción de Abdul, el sospechoso del atentado, que, según el padre, “amaba” a
los suníes.
El conflicto entre suníes y chiíes divide
al mundo árabe desde hace siglos. El grupo terrorista ISIS es de orientación
suní y atenta contra los chiíes; según el padre del atacante, la organización
terrorista siempre fue vista como “mala” en las conversaciones que mantenía con
su hijo.
Según los investigadores, Abdul Ballout se
había radicalizado e intentó unirse al ISIS mediante un viaje desde Líbano con
destino a Siria en mayo del año pasado. Su intento fracasó: fue detenido y
condenado al internamiento en un centro de menores en Berlín.
El ministro del Interior alemán, Alexander
Dobrindt, afirmó a la prensa: “Todo lo que vemos indica que estamos frente a un
ataque terrorista islamista”. También se ha pronunciado el canciller alemán,
Friedrich Merz, que ha expresado su profundo pesar por todos los afectados y ha
declarado: “Esto es un ataque a nuestra sociedad. Somos una sociedad abierta y
que ama la libertad, y eso es lo que vamos a defender.
Opinión:
Solo falta decir que era un excelente
vecino que saludaba cada mañana cortésmente, que ayudaba a las ancianitas a
cruzar el semáforo en la calle y que cargaba con la compra de los yayos en los
bloques sin ascensor.
¿Quieren saber algo?
Toda esta historia me recuerda a lo que
nos decían de un tal Abdelbaky Es-Satty y de sus muchachos, de los que nadie se
esperaba que organizaran un grupo de terroristas asesinos desde Ripoll para
atentar contra diferentes lugares repletos de ciudadanos.
Sin comentarios.

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