jueves, 27 de diciembre de 2018

26 diciembre 2018 La Razón

26 diciembre 2018 


Los expertos rebajan la alarma terrorista en Barcelona
Sigue siendo un objetivo preferente de las bandas yihadistas y aconsejan no bajar la guardia

Barcelona, aunque en este caso la importancia de la amenaza se haya reducido tras un análisis pormenorizado de los expertos, es un objetivo preferente de las bandas yihadistas: consideran que deben vengar el «asesinato» de los terroristas de la célula de Ripoll. Un contrasentido: cometer nuevos crímenes para «glorificar» a unos vulgares asesinos, pero los yihadistas son así y hay que tenerlo presente en todo momento.
El Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) consideró, en su reunión del pasado lunes, que no era necesario recomendar ninguna medida adicional de seguridad para Cataluña y, en concreto, la ciudad de Barcelona, según informaron a LA RAZÓN medios antiterroristas. A esta conclusión se llegó tras valorar la fuente que había facilitado los datos sobre un posible atentado en la Ciudad Condal y que no se estimó como «suficientemente fiable».
Esta fuente, ubicada en Cataluña, suministró a un agente de las Fuerzas de Seguridad españolas informaciones sobre dos marroquíes que cometerían el atentado. Por los canales de colaboración internacional, se hicieron llegar los datos a nuestros aliados, entre ellos la CIA de los Estados Unidos, que decidieron unilateralmente lanzar la alerta en Twitter por vías consulares.
El hecho de que esta supuesta amenaza no haya sido considerado como «fiable» no quiere decir, subrayan los expertos, que España no sea objetivo de las bandas yihadistas y, en concreto, Cataluña y Barcelona.
Tras los atentados de agosto de 2017, en que, bien por la explosión de las bombas que preparaban o al ser abatidos por agentes de los Mossos d’Esquadra, fallecieran la práctica totalidad de los integrantes de la célula que encabezaba el imán de Ripoll, la Ciudad Condal se ha convertido en una auténtica obsesión para dichas bandas criminales. Dentro de su particular interpretación de lo que ocurrió entonces y como consecuencia del fanatismo en que se mueven los yihadistas, los «moujaidines» (combatientes) de dicha célula fueron, pura y simplemente, «asesinados»; y así lo han hecho constar en escritos y vídeos. Es decir, que los «cruzados» (cristianos) a los que causaron la muerte o los que pretendían matar (más de 200, según esos expertos, de haber podido culminar sus planes) poco menos que tenían que «agradecer» el favor que les hacían los criminales por quitarles la vida.
Desde aquellos atentados, perpetrados en Barcelona y Cambrils, no pasa un mes sin que el Estado Islámico, a través de alguna de sus franquicias, difunda un cartel o vídeo amenazantes en el que se vean imágenes de Barcelona, en especial de la Sagrada Familia.
Por ello, los expertos subrayan la necesidad de no “bajar la guardia” en ningún caso. Además, la publicación por Estados Unidos de la alarma, con la consiguiente difusión mediática, puede haber “despertado” a algún actor (“lobo”) solitario o célula, que haya decidido (no hace falta que les den órdenes concretas porque saben que deben atacar en cuanto puedan) “pasar a la acción”. Cataluña es una de las comunidades españolas con mayor número de población musulmana, entre los que hay elementos salafistas que son “dinamizados” por determinados imanes, algunos de los cuales están en el “radar” de las Fuerzas de Seguridad.

Uno de ellos está sometido a un expediente de expulsión. Estos elementos, lejos de integrarse en la cultura catalana, y abrazar el separatismo, como propició en su día la Generalitat de Cataluña, no sólo no han abandonado su religión y costumbres (a las que tienen derecho) sino que algunos se han fanatizado hasta extremos que los convierten en potenciales terroristas.

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