miércoles, 4 de marzo de 2020

02 marzo 2020 elindependiente.com (opinón)

02 marzo 2020 



Una orden secreta permite a la Policía pagar en 'B' a confidentes sin ningún control

La instrucción que dictó el ministro Belloch en 1995 para gestionar los fondos reservados permite pagar a los colaboradores policiales sin autorización judicial, sin que quede rastro de sus identidades y sin tener que comunicar qué información facilitan

La orden secreta que el Ministerio de Justicia e Interior dirigido por Juan Alberto Belloch implementó para gestionar los fondos reservados y el régimen de los confidentes -plenamente vigente en la actualidad- permite pagar a los colaboradores policiales sin necesidad de autorización judicial previa, sin que quede constancia en ningún documento oficial de las identidades de los que reciben esos abonos en ‘B’, sin que los funcionarios tengan la obligación de comunicar qué información facilitan y sin que ésta tenga que estar vinculada necesariamente a una operación determinada.

El Independiente ha tenido acceso al contenido de la instrucción interna que el ministro Belloch aprobó el 12 de septiembre de 1995 para establecer las normas de gestión y control de los fondos reservados y que permaneció oculta hasta mayo de 2019. El juez de la Audiencia Nacional que investiga el caso Villarejo requirió dicho documento al Ministerio del Interior en el marco de la pieza separadaKitchen, lo que obliogóal Consejo de Ministros a desclasificarlo previamente.

La norma veía la luz justo cuatro meses después de que el Gobierno aprobara una ley que, por primera vez en España, regulaba la utilización y control de los créditos destinados a los gastos reservados. Fue un año después de que El Mundodesvelara el cobro ilegal de sobresueldos por parte de altos cargos de Interior a costa de dicha partida, entre ellos el ex director general de la Guardia Civil Luis Roldán.

En su artículo 6, la citada ley obligaba a los titulares de Defensa; Justicia e Interior (hoy desgajados en dos) y Asuntos Exteriores -los tres únicos departamentos autorizados al pago de este tipo de gastos para la defensa y seguridad del Estado- a dictar las normas internas que fueran necesarias para garantizar que los fondos se destinen a financiar las citadas actuaciones y no se desviaran. Esa orden debía contar con el preceptivo informe favorable de la Intervención General del Estado.

La instrucción aprobada por el macroministerio que dirigió Belloch (1994-1996) -en el que la actual ministra de Defensa, Margarita Robles, estaba al frente de la Secretaría de Estado de Seguridad- reguló el pago a colaboradores policiales, distinguiendo entre «fijos» y «ocasionales». De forma expresa, el texto venía a amparar «los pagos directos, comidas, consumiciones y regalos» que pudieran recibir aquéllos por proporcionar «información esporádica» o «con motivo del desarrollo y seguimiento de una operación concreta».

La redacción de esta orden comunicada abonaba la opacidad y la falta de fiscalización, dado que no establecía la obligación de comunicar ni a los altos mandos policiales, ni a los responsables políticos del Ministerio del Interior, ni a la Fiscalía, ni tampoco al juez quiénes son los confidentes a los que se entregan recursos públicos ni por qué información se les recompensa económicamente.

En el caso de los colaboradores fijos, la norma respalda que tan sólo aporten «información variada» para el «incremento de la inteligencia básica», sin necesidad de que los datos guarden relación con una determinada operación policial que estuviera en marcha ni que formen parte de una investigación judicial.

La orden tampoco plantea la exigencia de que la captación y pago a los confidentes cuente con la autorización previa de responsables policiales o políticos de Interior y no limita dicha cooperación a la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico o el crimen organizado, por lo que abría la posibilidad a pagar por cualquier información de interés policial. Ni siquiera detalla los requisitos de idoneidad que debían reunir aquéllos para prestar ese servicio, por el que el Estado habrá abonado decenas de millones de euros en los últimos 25 años.

Justificación del gasto

De la identidad de los informadores policiales tampoco queda rastro ni siquiera en la fase de justificación del gasto, al reseñarse en la contabilidad de los fondos reservados un concepto genérico -«colaboradores fijos» o «colaboradores ocasionales»- y desglosarse por operaciones con un nombre en clave.

Casi 25 años después de su aprobación, esta orden comunicada continúa en vigor en el ámbito del Ministerio del Interior, el departamento gubernamental que más fondos reservados consume al depender de él la Policía Nacional y la Guardia Civil. Este diario no ha podido confirmar si Defensa -al que ha estado adscrito la mayor parte del tiempo el Centro Nacional de Inteligencia (CNI)- y Asuntos Exteriores han modificado las normas internas que debieron dictar en cumplimiento de lo que establecía la ley de 1995.
  
Opinión:

A ver si lo entiendo bien… el gobierno no realiza la labor asistencial y social mínimamente exigible en cuanto a la atención a colectivos con problemas. Pongamos que hablo de víctimas del terrorismo. Y cuando estás asistiendo a cientos de personas y solicitas colaboración a ese Gobierno para que aporte cierta cantidad de recursos, los impedimentos, los requisitos y las patadas en la boca aumentan exponencialmente. Si lo solicitas a principios de año, quien lo recibe puede estar contento si le ingresan lo solicitado en septiembre, con lo que durante meses tienes que seguir adelantando el dinero para hacer la labor que, repito, debería hacer el propio Estado.

Además (lógico porque hablamos de recursos públicos) te exigen auditorías que corren de tu cuenta, te piden periódicamente las memorias de gestiones… y ahora “descubres” que lo que durante décadas habías sospechado e intuido se cumple con todas las letras. Es decir, se confirma que el Estado que tantas explicaciones exige y tantas trabas presenta para ayudar a efectuar una labor social se dedica a gastar lo que le apetece, lo que quiere, lo que le sale de (…) para conseguir información de confidentes.
Sin límite, sin recibo, sin facturas, sin control.

Que se confirme todo esto es realmente repugnante y más cuando tienes fundadas sospechas de que debieron untar con mucho dinero al que fuera Imán de Ripoll y responsable de la célula terrorista que atentó en Catalunya en agosto de 2017. Y digo “sospechas” porque hubiera sido todo mucho mas sencillo si se hubiera aceptado la creación de una Comisión de Investigación aunque ¿cómo lo iban a permitir? ¿para que alguien “tirara de la manta” y pidiera explicaciones?




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