viernes, 29 de mayo de 2020

24 mayo 2020 Las Provincias

24 mayo 2020



Polémica visita de familiares a un preso etarra en Picassent
Es la primera que se permite desde que se suspendieron las comunicaciones debido a la crisis del coronavirus

La cárcel de Picassent permitió ayer la primera visita a presos desde que se suspendieron las comunicaciones debido a la crisis del coronavirus. Se trata del interno Iñigo Gutiérrez y de su pareja, María Lizarraga, ambos miembros de la banda terrorista ETA. Tienen una hija, que convive con la madre en un módulo especial.
Familiares de los dos etarras, condenados a 14 y 19 años de cárcel, acudieron ayer a la penitenciaría tras la muerte de un familiar del interno. Lo hicieron tras desplazarse en un vehículo particular desde Getxo. Este viaje, que no está autorizado de acuerdo a las limitaciones de movilidad por el Covid-19, se materializó gracias a un salvoconducto del Ministerio del Interior. La pareja llegó a la cárcel valenciana alrededor de las dos y media de la tarde y se les permitió la entrada de un paquete, una mochila para la menor. 
Fuentes penitenciarias expresaron ayer su malestar por esta comunicación porque consideran un trato de favor con los etarras cuando estas visitas están suspendidas con el resto de internos para limitar el riesgo de Covid-19. Hasta el momento sólo se han permitido llamadas de los presos a sus familiares. Llamó poderosamente la atención que la primera visita fuera para los terroristas. En algún caso, deslizaron si esta excepcional decisión no tendría relación con el reciente pacto firmado por el PSOE y Bildu y la proximidad de las elecciones en el País Vasco.
La asociación Tu abandono Picassent Me Puede Matar reclamó ayer a través de las redes sociales que el ministro del Interior ofrezca explicaciones ante lo inaudito de esta comunicación y que aclare quién lo autorizó.

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