lunes, 2 de enero de 2023

30 diciembre 2022 La Vanguardia (opinión)

30 diciembre 2022 


 

Alarma en Interior ante el trágico mes de "terrorismo machista"

Diciembre negro

La Policía investiga tres casos más, además de los diez confirmados en las últimas semanas

El ministro Marlaska ordena extremar la protección sobre 723 mujeres en riesgo extremo y alto de ser asesinadas

A falta de dos días para que termine el año, diciembre del 2022 es ya el mes con más asesinatos machistas de las últimas dos décadas. Diez mujeres –según la estadística oficial– han sido asesinadas por violencia de género, mientras que otros tres crímenes están siendo investigados por los mismos motivos. En total, 13 mujeres muertas y un bebé. Ayer el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tildó la situación de “terrorismo machista”. La cifra ha encendido todas las alarmas en el Gobierno, desde donde sienten una “profunda frustración” ante una “proliferación inusual” que no responde “a ningún patrón”.

El titular de Interior, que ayer convocó de urgencia a los medios de comunicación ante los últimos crímenes ocurridos, ha ordenado reforzar la protección policial a las mujeres que están en Sistema de Seguimiento Integral en los Casos de Violencia de Género (VioGén). No hay ninguna nueva medida, pero sí ha trasladado a la Policía Nacional y la Guardia Civil que extremen la seguridad en torno aquellas mujeres que sufren “riesgo extremo o muy elevado de ser atacadas”. Y estas, según reveló el ministro, son 723 mujeres en toda España. Diecisiete de ellas cuentan con vigilancia física permanente.

Fue precisamente durante la convocatoria de prensa, cuando el titular de Interior informó del último caso registrado, que está siendo investigado en Benidorm. Un joven de 22 años llamó al 112 en la anterior madrugada para informar de que su pareja –también de 22 años– se había tirado al vacío desde un sexto piso tras una discusión. Los agentes se personaron en el domicilio y, pese a que el chico insistía en el suicidio, se lo llevaron detenido por homicidio. La víctima, según fuentes policiales, no estaba incluida en VioGén.

Horas antes se había conocido lo que en principio parecía un caso de violencia vicaria en Vallecas (Madrid): un hombre de 37 asesinó a la hija de su expareja, de 20 años. Pero el ministro del Interior aseguró, con los datos que conocía, que también se estaba investigando por violencia de género. Y es que, según las primeras averiguaciones, el asesino mantenía también una relación con la víctima, sobre la que tenía una orden alejamiento. Según fuentes policiales, los agentes han encontrado varias cartas en las que queda constancia de esta relación. Tras asesinarla, el hombre convivió “durante varias horas” con el cadáver, según las mismas fuentes. Cuando los agentes llegaron al domicilio, el agresor se infligió varias lesiones con el mismo cuchillo con el que había acabado con la vida de la joven.

Más allá del trágico récord que marca este mes de diciembre, en el Gobierno preocupa una circunstancia que hasta ahora no era la tónica. De las estadísticas se desprende que una de cada cuatro asesinadas por violencia de género habían presentado denuncia previa. En esta ola de asesinatos esto no es así: la mitad de los asesinos habían sido denunciados anteriormente. O bien por las ahora asesinadas... o por parejas anteriores.

El ministro del Interior defendió ayer la cooperación entre instituciones en la lucha contra la violencia machista, solo un día después de que la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez, hiciese un llamamiento a la necesidad de una mejor coordinación interinstitucional. “Tenemos un sistema con distintas instituciones que estamos cooperando continuamente, evaluando todas las actuaciones para concretar si se han seguido los protocolos necesarios para tomar las medidas precisas”, indicó el ministro, quien aseguró que “los 40.000 funcionarios de las distintas instituciones que forman parte de VioGén están comprometidos con la mejora del sistema”. Reconoció, no obstante, que “todo sistema es mejorable”.

Y en esta mejora, Interior pretende poner el foco en los reincidentes. “Tiene un riesgo mayor para sus nuevas parejas”, declaró el ministro. Su departamento, según reveló, está ultimando un plan –en el que lleva trabajando tiempo­– para alertar a mujeres que conviven con maltratadores reincidentes del riesgo que sufren, con el objetivo de poner el foco en estos agresores y evitar nuevos asesinatos machistas. Interior ya cuenta con unas directrices que le ha remitido la Fiscalía para articular esta fórmula –encajada legalmente– sin que vulnere los derechos de los agresores.

En el plano político, el ministro no quiso desaprovechar la convocatoria para denunciar que los “discursos negacionistas” –sin hacer alusión a ningún partido del arco parlamentario– “no ayudan” a erradicar el “terrorismo machista”. “Es un objetivo de Estado acabar con esta lacra”.

En la misma línea, desde el otro partido que sustenta el Gobierno de coalición, Enrique Santiago, de Unidas Podemos, consideró “inaceptable” la evolución de los asesinatos machistas y exigió poner fin a “discursos negacionistas” de la violencia de género. “No es verdad que se trate de violencia intrafamiliar (...) la mayor afectación son claramente para las mujeres y los hijos menores”, concluyó.

Opinión:


Soy de la opinión de que los maltratadores, los abusadores y los asesinos del llamado “ámbito familiar” merecen la más absoluta repulsa y la máxima contundencia con las leyes que tenemos. De eso no hay duda.

En las últimas horas he leído que ha sido asesinada una embarazada. Hay que ser un auténtico malnacido y un verdadero despojo humano para cometer una acción como esa.

Pero también he leído en algunos medios (en otros no, lo cual da que pensar) que al asesinar a la mujer embarazada también han asesinado al hijo o hija que esperaba. Leyendo estos comentarios me viene a la mente la situación que, legalmente, podría encontrarse quien deba juzgar ese hecho.

Lo digo porque cabe recordar que para el Ministerio de Interior, los fetos que no llegan a nacer a consecuencia de un atentado terrorista no tienen la categoría de vida humana ya que no son reconocidos como víctimas. Ese hecho lo muestra una cuestión absolutamente probada: no se recibe indemnización alguna por esa muerte.

Así pues ¿en qué quedamos? Un feto que no llega a nacer como consecuencia de un crimen ¿es o no es una víctima de ese crimen? ¿O es que depende de cual sea el crimen cometido? ¿Quizás hay niveles en cuanto a considerar lo que es una muerte?  Lo digo también porque si, desgraciadamente, la muerte ocurre en un accidente de tráfico, entonces la compañía de seguros debe indemnizar por esa muerte.

Por lo tanto, seamos serios… ¿es una muerte dependiendo de quien deba indemnizar? Señor Ministro de Interior, se le acumula la faena…

 

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