viernes, 19 de octubre de 2018

17 octubre 2018 RTVE (opinión)

17 octubre 2018



El archivo de ETA entregado por Francia lleva a detener a un expreso en Hernani
El etarra Apeztegia, a prisión por proponer objetivos para atentar en 2002

Audiencia Nacional le envía a prisión acusado de “integración en organización terrorista”
Los archivos sobre ETA entregados por Francia a España en febrero han sido claves en la investigación
El juez de la Audiencia Nacional Diego de Egea, ha enviado a prisión provisional, comunicada y sin fianza al etarra José Carlos Apeztegia Jaca, en libertad desde mayo de 2013,  detenido el martes en Hernani (Guipúzcoa), por haber supuestamente facilitado en 2002 a ETA datos de potenciales objetivos para atentar desde prisión.
Entre esos objetivos, el etarra propuso "poner un coche bomba" en la sede del sindicato de funcionarios de prisiones ACAIP, a los que califica de "carceleros fascistas", según relata De Egea en el auto en el que le envía a prisión por un delito de integración en organización terrorista.
Apeztegia había sido detenido el martes por la Guardia Civil cuando salía del local de la organización Etxerat en Hernani (Gipuzkoa), una asociación de familiares de presos de ETA.

Una operación basada en los "papeles de Francia"

En la aparición de los elementos incriminatorios contra Apeztegia ha sido clave la documentación que fue entregada por Francia a las autoridades españolas el pasado mes de febrero, según informó ayer el Ministerio del Interior.
El Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional se basa en una carta manuscrita firmada por Apeztegia que habría enviado desde la cárcel a la dirección de la banda terrorista y que fue incautado el 9 de mayo de 2003 en una vivienda francesa tras la detención de los miembros de la banda Ainhoa García Montero, Aitor García Justo, Asier Aranguren y Thierry Idart.
En aquella carta, entregada junto a más de 40.000 documentos y pruebas por Francia a España a principios de este año, Apeztegia identificaba al nuevo director en la cárcel de Málaga, informaba del traslado de su precedesor a la cárcel de Alicante "aunque no puedo asegurarlo" matizaba, disculpándose de no haber incluido "el cambio" en la anterior misiva porque no se había enterado antes, y exponía que se habían "producido palizas a compañeros" de "varias" prisiones.
Y continúa: “Son del sindicato de carceleros fascistas Acaip y probablemente sería un mensaje claro poner un coche bomba en la sede de dicho sindicato en Madrid, al menos si siguen mostrando ese comportamiento para con los presos políticos vascos. Por otro lado, una acción de ese tipo tendría una eco considerable y sería ideal para meter el miedo en el cuerpo a los carceleros". "'Cada vez que peguéis una paliza a uno de nuestros compañeros pegaremos contra vosotros' o algo así", proponía.
"Sin más, ser buenos y muchos abrazos, adelante siempre", se despedía así el etarra en la carta dirigida a la cúpula de ETA, y enviada cuando estaba en prisión.
El juez aprecia "riesgo de fuga"

Ante estos indicios, De Egea -en funciones de sustitución del Juzgado Central de Instrucción número 3 al no haber aún tomado posesión su actual titular, la juez María Tardón- ha acordado la prisión por riesgo de fuga ante la gravedad de la pena que le pueda recaer por estos hechos y por la ausencia de un claro arraigo familiar y laboral.
Apeztegia fue arrestado en el marco de la operación Lenteak por un presunto delito de pertenencia a organización terrorista con la circunstancia agravante de reincidencia.
Las investigaciones se iniciaron en 2016 en el marco de la constante labor de búsqueda que lleva a cabo la Guardia Civil en relación con las acciones cometidas por ETA que hasta la fecha permanecen sin esclarecer o juzgar.
Los agentes constataron que en el año 2002, estando condenado y preso por el intento de un asesinato mediante atentado terrorista, habría conseguido constituir un canal de comunicación estable y seguro desde prisión con la dirección de la organización terrorista a la que remitió varias informaciones sobre potenciales objetivos proponiendo atentar contra ellos.
Apeztegia fue condenado por su implicación en la red de extorsión de ETA y el cobro del llamado 'impuesto revolucionario' y de hecho, la carta intervenida habría sido escrita y enviada desde prisión.
Ingresó tras su detención el 30 de enero de 1992 y no volvió a salir hasta 2013, cuando fue puesto en libertad a raíz de la anulación de la doctrina Parot. La Audiencia Nacional reconoció que a la luz del Código Penal de 1995, vigente cuando se le impusieron dos de las tres condenas que cumplía, debía haber salido en libertad en el año 2012.
Se daba la circunstancia además de que ninguna de aquellas condenas por separado superaban los 20 años de prisión, el límite que el Código Penal establecía de estancia en presidio, y ya lo había rebasado.

Opinión:

Es evidente que cualquier delito debe ser perseguido y a ser posible, castigados sus autores sin importar cuanto tiempo haya transcurrido desde la comisión del delito correspondiente.

Del mismo modo, también debería ser de lógica que no existieran plazos para que cualquier ciudadano fuera reconocido como “víctima del terrorismo”, plazos que por desgracia, siguen siendo el argumento legal para dejar en el olvido a cientos de personas…

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