lunes, 7 de noviembre de 2011

10 marzo 2007 El Periódico de Catalunya

10 març 2007

Un altre cop en Robert tornava a escriure un article com a conseqüència de les manifestacions organitzades des de Madrid i que, com sempre ha defensat, no era adient amb la pluralitat de opinions que existeixen en un col·lectiu. No es bo generalitzar.

¿Porqué la ACVOT no está hoy en Madrid?

Las manifestaciones con presencia de algunas víctimas del terrorismo ya son costumbre. Las manifestaciones con algunas víctimas del terrorismo participando tras pancartas con lemas relativos a ciertos posicionamientos, respetables por cierto, se han convertido en actos de frecuencia permanente. Nada que objetar a tal decisión, salvo un comentario aclaratorio: seguimos existiendo, cada vez más, víctimas que no queremos entrar en la crispación política existente en España. Por esta razón hay diversas asociaciones autonómicas cuya única misión es, dentro de nuestros recursos y con una inquebrantable intención de asistencia social, continuar con la labor iniciada en 1990, incluyendo una absoluta asepsia política y exigiendo, como siempre, el máximo respeto a la pluralidad existente en nuestro colectivo. Nadie puede creerse, y así lo defendemos, que ningún colectivo afectado por un  problema a nivel nacional pueda estar identificado en exclusiva con unas siglas, sean cuales sean.

Por todo ello, la ACVOT no participa en manifestaciones donde las pancartas tengan relación con opiniones políticas, dentro del máximo respeto que merecen. Como acuerdos de Junta y de Asamblea, se decidió asistir solamente a manifestaciones donde se incluyan tres palabras, muy fáciles de comprender: “contra el terrorismo”. Y si se añade “todos”, mejor que mejor. Por esta razón estuvimos en la manifestación del 13 de enero: porque la pancarta rezaba “por la paz, por la vida, por la libertad” y a instancias de ACVOT se añadió: “contra el terrorismo”. Esa es la única cuestión que, como entidad, nos permite o nos evita la asistencia a manifestaciones, independientemente quien sea el convocante. Es la única cuestión, no hay otra, por lo que cualquier víctima debe tener la libertad de acudir donde desee, pero cualquier víctima merece también el máximo respeto a su libre decisión si decide no manifestarse.

Siempre hemos querido evitar la  manipulación partidista. Sin interferencias de las ideas particulares que cada víctima pueda tener, hablamos con todos los partidos políticos legales, con todos los agentes sociales legales, con todos los organismos legales. Buscamos por el bien común  y por encima de cualquier estrategia partidista, la unidad contra nuestro común enemigo: el terrorismo. Todo lo demás nos decepciona y nos produce una inmensa tristeza.

Y luego tenemos el asunto del lazo azul. En 1993, varias víctimas residentes en Cataluña colaboramos con la iniciativa de Gesto por la Paz y entendimos que la intención era mostrar el hartazgo y la valentía de la sociedad vasca (y del resto) ante el terrorismo etarra. Invertimos cientos de horas en preparar 40.000 lazos azules, que incluso fueron repartidos tras los atentados contra el Port Olímpic o el Gobierno Militar, ambos en Barcelona. Es triste ver como ahora algunos intentan apropiarse de un símbolo que pertenece a  todos, mientras en 1993 no aparece un solo lazo en sus solapas. De hecho, ni se dignaron acudir a una sola de las más de cuarenta concentraciones mencionadas realizadas por ACVOT. Eso se llama apropiación indebida.

Por todo ello, la frase mencionada por una de nuestras abogadas hace escasos días en un debate televisado cobra ahora gran trascendencia. A la pregunta de “¿por qué la ACVOT no ha ido a ninguna manifestación de las ocho anteriores?”, la respuesta fue contundente: “algunas asociaciones se dedican a manifestarse mientras otras trabajamos por las víctimas”. Demoledor argumento.

Y ese trabajo nos lleva a pedir también el reconocimiento como víctima del señor Ambrosio, el ciudadano fallecido por los ataques de la “kale borroka” al que aludía ayer nuestro amigo Josep Piqué. Solo nos habría gustado que este súbito interés que parece surgir ahora ante el caso de Ambrosio se hubiera podido apreciar en el caso de JMCC, ciudadano catalán de 82 años al que en 2003 se le denegó el reconocimiento como víctima del terrorismo tras sufrir las consecuencias de la explosión de un artefacto en una oficina de “La Caixa”. Por suerte para JMCC, la ACVOT y sus servicios jurídicos le representaron en el juicio de 2006 y ese reconocimiento está al caer. ¿Será que es más importante reconocer los inexcusables derechos de una víctima en Euskadi antes que en Cataluña? Será. Y para acabar, Santos Santamaría, Presidente de ACVOT lleva desde ayer buscando en qué cajón están los recursos que, según nuestro respetado amigo Josep Piqué, su partido ha dado a las víctimas en Cataluña. No los encuentra…
































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