martes, 8 de noviembre de 2011

14 agosto 2007 El Mundo del Siglo XXI

14 agost 2007
Les conseqüències per les declaracions d’en Mossèn Xirinachs continuaven i fins i tot en el mes de vacances, el mes d’agost, teníem que contactar amb en Robert per conèixer les seves opinions sobre els temes d’actualitat. Com sempre, en Robert no posava cap excusa i oferia la seva col·laboració. Un altre cop mes en Robert opinava amb la màxima claredat sense caure en l’ús del missatge polític que es tan comú en altres “portaveus” que acaben d’arribar al mos de les víctimes.
La companya Montse Martínez ho reflectia molt bé al diari “El Mundo” del dimarts 14 d’agost de 2007.

Así ven las víctimas catalanas a Xirinachs.
Lamentan que muchos políticos olviden ahora que “escupió sobre su dignidad”.

Las víctimas catalanas del terrorismo ”no pueden permanecer calladas”. No entienden a los políticos que han glosado la figura del ex senador Lluis María Xirinachs –fallecido el sábado- con “alabanzas” y calificativos como “rebelde” y “profeta”, sin recordar “las barbaridades que dijo en 2002”. Entonces, en un discurso con motivo de la Diada, el también sacerdote se declaró “amigo” de ETA y llegó a clamar por que los terroristas no pudieran “tener pareja, ni hijos, ni siquiera ir al cine”.

El secretario general de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT), Roberto Manrique, afirma que, sin entrar a valorar el “pasado militante” de Xirinachs, no es de recibo que hayan obviado “las sandeces” que profirió ante centenar y medio de personas en la localidad barcelonesa de Fossar de les Moreres hace cinco años.

Y critica que los dirigentes nacionalistas –el expresident Pujol le elevó a “profeta” y el líder de ERC, Carod-Rovira, a “referente de la construcción nacional” -no aludieran a unas declaraciones que acarrearon al independentista una pena de dos años de cárcel por apología del terrorismo. Una condena que no cumplió debido a su avanzada edad y su precario estado de salud, pero de la que nunca se arrepintió-.

Por eso, el representante de ACVOT considera “increíble” que “todo el mundo hable bien y se olvide el daño que ha hecho a cientos de víctimas de Cataluña y de fuera”. Manrique asegura que el sentimiento de sus compañeros en la asociación es de “absoluta indiferencia” ante el presunto suicidio de Xirinachs. “No podía ser de otra forma”, al tratarse de “un individuo” que “se permitió escupir sobre la dignidad y el recuerdo de todos los que han sido azotados a consecuencia de los actos de aquellos que él mismo consideraba como ‘sus amigos’”.

A la “ruindad” y el “desprecio” hacia las víctimas que achaca al exsenador se suma, evidencia, que, lejos de arrepentirse, se reafirmara en lo dicho. De hecho, el propio secretario de la ACVOT le dio la oportunidad de rectificar al coincidir con él en una emisora de radio. “No solo no lo hizo, sino que se ratificó en todo”, relata.

Manrique precisa que, aunque la denuncia contra Xirinachs se presentó “con las siglas” de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), el colectivo “se desentendió del caso” y fueron tres afectados catalanes los que, “a título individual, prosiguieron los trámites legales” y se personaron con su abogado en un juicio al que el acusado “no tuvo la valentía” de presentarse.
“Entonces, todavía pertenecíamos a la AVT, pero su dirección ni se preocupó ni acudió a la vista”. Este “desamparo”, unido a pasados desencuentros, condujo poco después –en junio de 2003- a la creación de la ACVOT, que cuenta, según su responsable, con más de 600 miembros, y que este mismo año ha sido distinguida con la Cruz de Sant Jordi por la Generalitat.

El colectivo interpuso hace unos meses una querella –admitida a trámite hace tres semanas por la Audiencia Nacional- contra el Ayuntamiento de Santa Coloma de Cervelló por una presunta vulneración del mismo artículo del Código Penal que infringió Xirinachs: “menosprecio y humillación a las víctimas y familiares del terrorismo”. El Consistorio barcelonés decidió dedicar una calle a Martinez Vendrell, condenado por el Supremo a 36 años de prisión como inductor del asesinato del industrial José María Bultó en 1977, y del exalcalde franquista de Barcelona Joaquim Viola en 1978.





























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