martes, 8 de noviembre de 2011

19 junio 2007 La Vanguardia

19 juny 2007   
“La Vanguardia” va publicar un extens reportatge al coincidir amb el vintè aniversari de la masacre. Com en gairebé la totalitat de treballs realitzats en premsa on apareixen víctimes del terrorisme catalanes, la excel·lent col·laboració d’en Robert amb els medis de comunicació va servir per la localització de les víctimes que participen en els documents escrits. Aprofitem a agrair novament en el Robert la seva ajuda durant tots aquests anys, ajuda que malauradament ja no trobem en l’actualitat.

El día más trágico

La tragedia provocada hace veinte años por el más espeluznante atentado etarra será conmemorada este19 de junio. Fue el atentado de Hipercor, en Barcelona, que se saldó con 21 muertos, 45 heridos y muchísimas familias destrozadas. El impacto de aquella masacre fue tan enorme, en Catalunya, en España, en el mundo, que incluso ETA se asustó de su barbarie y entonó una retórica disculpa que acabó en cínica promesa: “Pondremos todos los medios a nuestro alcance para garantizar la selectividad de nuestras acciones”. Pronto se concretó la “selectividad”asesina de ETA: cinco niñas y dos mujeres entre las 11 víctimas mortales del coche bomba situado junto a las viviendas de la casa cuartel de Zaragoza, matanza que se repitió en Vic. ETA intentó transferir la culpabilidad de la masacre a los servicios de seguridad del Estado, que, ciertamente, según consta en sentencia, no estuvieron a la altura. Pero los jueces determinaron que la responsabilidad corresponde a quien coloca las bombas. Santiago Arróspide dio la orden, y Rafael Caride, Mercedes Ernaga y Domingo Troitiño prepararon e introdujeron en el aparcamiento de Hipercor, para que estallara a las 4 de la tarde, un compuesto explosivo “inspirado en el material utilizado en la guerra que produce no solamente la destrucción de edificios” sino “también la muerte de las personas”. El estallido se produjo con ocho minutos de retraso.“Se abrió un cráter en el suelo y un agujero en el techo del garaje, orificios que permitían el paso de una auténtica ola de fuego que aun tiempo abrasó y asfixió a empleados y clientes del supermercado”. Uno de los que sobrevivieron es Robert Manrique, que con gran coraje impulsó después la Associació Catalana de Víctimes d'Organizacions Terroristes y ahora rechaza la partidización en la lucha contra ETA. Nueve días antes de la masacre de Hipercor, se habían celebrado las primeras elecciones europeas en España, en las que Herri Batasuna consiguió 39.692 votantes catalanes, casi tantos como en Navarra. Dos años más tarde, apenas cosechó 15.000. Menguó, pero no desapareció cierta ambigüedad comprensiva que en diversos ámbitos políticos y culturales catalanes se ha mantenido, si no con ETA, con su causa. Catalunya homenajea el martes a las víctimas del terrorismo. Iba siendo hora. La Catalunya institucional debe preguntarse por qué la dolorosa fecha de 19 de junio de1987, siendo la más trágica de la vida contemporánea catalana, fue tan rápidamente arrinconada en el desván de la historia.
.…..///// ocurrió a Robert Manrique. Trabajaba como carnicero en Hipercor y aquel día se cambió el turno con un compañero. “De golpe reboté como una pelota y noté que se me derretía la cara”,recuerda. Sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en el rostro, brazos y piernas. Vargas y su esposa tuvieron más suerte. Sólo sufrieron unos pequeños cortes y la rotura del tímpano de Rosa. Pero con el paso del tiempo aparecieron las heridas invisibles. Rosa todavía está luchando en los tribunales para que le concedan una pensión extraordinaria como víctima del terrorismo, pues no sólo sufre problemas auditivos, sino que además tuvo que dejar de trabajar por las secuelas psíquicas. Heridas abiertas“Se trata de personas que experimentan dolor físico y psíquico. Es más que un simple recuerdo de aquella vivencia”,recalca Sara Bosch, que tras 14 años tratando con víctimas del terrorismo se ha convertido en la psicóloga con más experiencia de toda España en este tema. “Un atentado como el de Hipercor –explica– genera muchas fobias. Que ocurriera en unos grandes almacenes, un lugar que no era considerado como peligroso, rompe los esquemas”.

Marga Labad asegura que “antes asistía a muchos conciertos multitudinarios. Ahora las aglomeraciones me dan miedo”. Prueba de ello es que dentro de pocos días abandonará su piso en Barcelona y se trasladará a un pequeño pueblo de 400 habitantes, donde espera encontrar la estabilidad que lleva buscando desde hace 20 años. “A muchos de los afectados les costó volver a lugares como un parking o un centro comercial. También les afectan determinados olores o ruidos como el de una sirena, porque el atentado no es sólo lo que ves, sino también lo que sientes. Se trata de una grabación cerebral muy sensorial, y cuando el trastorno es crónico todo eso queda grabado“Sus miedos se dispararon otra vez”,afirma. Es lo que los psicólogos conocen como “reagudización de los síntomas postraumáticos”. Por si ello no era suficiente, las televisiones comparaban constantemente aquellas bombas con el atentado de Hipercor.“Aquel día lo pasamos muy mal”, recuerda Rosa con un hilo de voz. “Fue como volver a empezar de nuevo. Desde entonces tengo más problemas que nunca”, admite Marga, que en sólo dos días perdió siete kilos. Otra fecha que evidentemente les afecta es el aniversario de Hipercor. “Esos días siempre sufría lumbalgias y el médico intuyó que había algo detrás de eso. Así que esta semana me tomo vacaciones, porque no puedo trabajar”, explica Marga Labad.

A Rosa le ocurre algo similar: “Un mes antes ya empiezo a temblar, porque revives mucho más todo aquello”.

Los trastornos y secuelas psíquicas afectan a las relaciones afectivas y familiares, pero, a pesar de ello, muchos no piden ayuda profesional. “Muchas víctimas lo viven en solitario y tienden a aislarse”, apunta María Luisa Cabanas, actualmente desvinculada de la AVT y patrona de la Fundación Instituto de Victimología, donde estudian diferentes situaciones traumáticas.“En muchas ocasiones no hablan con la familia ni con su pareja de lo ocurrido. Evitan el tema y cambian de canal cuando en la televisión aparece alguna noticia relacionada con el terrorismo”, explica Sara Bosch. “Es un tema tabú”, agrega Marta López, otra de las psicólogas del Domus. “Si no se digiere, el trauma queda vivo en el cerebro, como si estuviera en el congelador. El tiempo mental no tiene nada que ver con el tiempo que marca nuestro reloj”, argumenta Bosch. Pero a lo largo de este tiempo no todas las víctimas lo han asumido igual. Las que mantienen abiertos procesos con la Administración para que se reconozcan sus secuelas mantienen un mayor estado de impotencia y son más críticos con la manipulación de su causa. “Cuando vi en la televisión la manifestación convocada por la AVT pensé en todo el dinero desperdiciado que podría haberse utilizado en terapias con las víctimas”, se queja Marga Labad. Por otra parte, la Administración también influye con su actitud.“Las víctimas del terrorismo están maltratadas por el Estado”, sentencia Bosch. Es lo que se conoce como victimización secundaria (frente a la victimización primaria del atentado).Se trata del dolor emocional que supone sentirse abandonado por las administraciones, a lo que se suma la incomprensión de una sociedad que les repite una y otra vez que deben pasar página y agradecer que estén vivos.

“A veces la gente nos miraba como si fuéramos unos apestados. Incluso había vecinos que nos daban la espalda”,asegura José Vargas.

Han sido casi 20 años de trabajo, realizado con el mayor de los respetos y con todo el cariño, a menudo sufriendo la indiferencia y el abandono de muchas administraciones. Pero con el optimismo que caracteriza a la infinita mayoría de víctimas del terrorismo, creemos que ha llegado el momento de recibir el homenaje que todas las víctimas del terrorismo merecemos”. Así informó la Associació Catalana de Víctimes d'Organitzacions Terroristes (Acvot) a sus socios de los actos conmemorativos de los 20 años del atentado de Hipercor. Mañana lunes, a las ocho de la tarde, la barcelonesa parroquia de Crist Rei, en la Sagrera, acogerá la misa en memoria de las víctimas, que este año se ha avanzado un día para que no coincida con el acto del martes a las siete y media de la tarde. A esa hora, en el intersección de la avenida Meridiana con el paseo Fabra i Puig –donde se erige el monumento en recuerdo a las víctimas –, se celebrará una ofrenda floral, un concierto con 20 violoncelo y la coral del Il·lustre Col·legi d'Advocats de Barcelona interpretará ‘El cant dels cors’,el nuevo himno de la Acvot. José Montilla yJordi Hereu han confirmado su asistencia. El próximo 29 de junio, miembros de la asociación tendrán una recepción oficial en el Palau dela Generalitat. Hay heridos que todavía no han cobrado las indemnizaciones estipuladas en las dos sentencias de Hipercor, donde se les cita con nombres y apellidos. La Acvot no ha conseguido contactar con todos los que aparecen en el fallo. Cuando esta asociación pidió ayuda al Ministerio del Interior –que tiene en su haber las señas de todas las víctimas–, les comunicaron que la ley de Protección de Datos impide dar ese tipo de información. Pero la Administración tampoco les buscó. “Antes no se iba detrás de las víctimas”, admite José Antonio Rodríguez Uribes, quien reconoce que once de los heridos todavía no han cobrado la indemnización estipulada.“Lo más probable es que en su momento la Audiencia Nacional no se lo notificara. Si es así, no se les ha pasado el plazo”.Algunas de las cantidades estipuladas en las sentencias son importantes. Este es el caso de S. G. S., una mujer a quien le diagnosticaron secuelas de neurosis de angustia y a la que le corresponden 52.000 euros. “Me comprometo a localizar a estas personas y a establecer un sistema que garantice que a partir de ahora todo el mundo cobre las indemnizaciones”,aseguró el director general de Apoyo a Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior a este periódico.


















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