martes, 8 de noviembre de 2011

20 junio 2007 El Periódico de Catalunya

20 juny 2007
El company Joan Barril va fer un dels seus articles a “El Periódico de Catalunya” reconeixent  la tasca d’en Robert i la importància de l’associació que va crear desprès de tretze anys com a delegat a Catalunya de la AVT. Va publicar l’escrit el 20 de juny.

Los días vencidos.
Todos víctimas.

Ayer me encontré por la calle con Robert Manrique, aquel jóven que hace veinte años estaba cortando libritos de lomo en el supermercado de Hipercor y al que una bomba de ETA cambió la vida. Hubiera podido perderla, como tantos otros que se han encontrado con la muerte indiscriminada, pero afortunadamente para él y para todos Robert sobrevivió y a el le ha tocado impulsar la Associació Catalana de Víctimes d'Organitzacions Terroristes (ACVOT), otra escisión de la famosa AVT del señor Alcaraz.

Ayer se conmemoraban 20 años de la matanza de Hipercor. Fue la verbena mas triste que recuerdo. La sintxis del terrorismo se presentó con toda claridad. El terrorismo deriva de la palabra terror. El terrorista pone la bomba y huye. La eficacia de su acción se contabiliza por el número de muertos que produce. El espacio de su acción suele ser cualquier espacio y los cadáveres, para el terrorista, no tienen nombre ni rostro. Veinte años después se recuerda a aquellas víctimas que iban a comprar a unos grandes almacenes y, al mismo tiempo, a todos aquellos que antes y después también murieron en manos de los que creyeron que la muerte aleatoria servía a su causa. La ACVOT de Santamaría, Manrique y tantos otros nos recuerda que, cuando el terror toma las calles, no hay muertos de primera ni de segunda en función de quienes son los asesinos. En la ACVOT conviven los heridos y los familiares de gente que se vio golpeada por ETA pero también por el GRAPO, por la extrema derecha, por misteriosos anarquistas o por Terra Lliure. Los enunciados de esas organizaciones siempre son engañosos. Se reclaman de la libertad y acaban con la libertad de vivir. La bomba o el disparo nunca se ennoblecen por ninguna causa. Resistir al olvido y a la supervivencia es una manera de mantener la dignidad del hombre o de la mujer cualesquiera, ciudadanos que se cruzaron con la barbarie y que aún no entienden por qué el asesino les eligió precisamente a ellos. 

La ACVOT debería ser una asociación en la que todos estuviéramos apuntados. Porque el ser humano conoce la muerte porque ha visto y entendido la muerte de sus semejantes. De ahí que sepamos que algún día moriremos. Y que la ruptura de un alto el fuego nos coloca a todos en el punto de mira del terrorista. Todos somos, en este mismo instante, objetivos de organizaciones que saben mucho de explosivos pero que ignoran la capacidad de resistencia de la especie. Todos deberíamos ser, por el mero hecho de estar vivos, miembros tácitos de la ACVOT. 










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