lunes, 7 de noviembre de 2011

06 junio 2007 El Correo Español

06 juny 2007

El diari “El Correo” del Pais Basc contactava amb en Robert per conèixer la seva opinió i el sentiment generalitzat entre les víctimes del terrorisme després de la tornada de la banda terrorista ETA.
El company Miguel Perez ho publicava el dia 6 de juny de 2007.

Frente al terror, una vez más
Seis víctimas confiesan su «pesimismo» e «impotencia» ante la vuelta de ETA a las armas, mientras constatan de nuevo la «imposibilidad de hablar con los fanáticos»

«Pesimismo, decepción. Volvemos al drama del miedo y la presión. Pero mañana amanecerá». Si alguien conoce el zarpazo del terrorismo después de una tregua, esa es Natividad Rodríguez, viuda de Fernando Buesa, asesinado junto con su escolta, Jorge Díez, en 2000. Poco antes, ETA había roto el alto el fuego que estableció a finales del primer Gobierno de Aznar.
Siempre mirando «hacia delante», la responsable de la fundación que lleva el nombre del político socialista opina que el contexto actual es, en muchos sentidos, «distinto a cuando mataron a Fernando. Hay más relación entre la consejería y el Ministerio del Interior, la actitud del PNV es diferente y hay un cambio social: entonces decían 'la muerte de Buesa' y no es así; se trata del 'asesinato de Fernando Buesa'».
A Natividad le inquieta, sin embargo, el inédito hecho de que ésta es la primera ocasión en que ETA anuncia el regreso a la actividad armada con los dos principales partidos profundamente divididos. «Creo que la actitud del PP ha alimentado a la izquierda radical. Si ahora se da cuenta de que no había negociación ni entrega por parte del Gobierno, el PP debe recapitular, respetar la iniciativa del Ejecutivo y la unidad democrática. Mirar más a los ciudadanos que al poder».

ANTONIO SUÁREZ BUJÍA
Policía nacional herido en un atentado en Santurtzi en 1980
«Aznar los tenía arrinconados»
Es difícil asomarse al infierno, perder la mitad de los huesos del cuerpo en esa mirada y regresar para describirlo. Algunos lo han hecho. Y uno de ellos, ayer, mientras trabajaba en su ordenador de madrugada, volvió a sentir que el mismo «delirio fanático» que le inutilizó la visión en un ojo y fracturó todas las costillas, las dos piernas y el esternón resurgía una vez más. «El futuro está muy oscuro», sentencia Antonio Suárez Bujía, de 51 años, desde su domicilio en La Coruña, frente a un mar borrascoso. «Mis sentimientos van de la rabia e impotencia a la vergüenza por el modo en que el Gobierno ha llevado este proceso», repite este hombre, sujeto a un bastón perenne, desde que hace sólo unas horas una nota informativa se introdujera como un relámpago en su terminal informático: 'ETA rompe el alto el fuego'.
Ex policía nacional, Antonio Suárez sumó el pasado enero su trigésima intervención quirúrgica. Treinta visitas al quirófano desde el fatídico 18 de noviembre de 1980. La misma ETA que ayer anunció la reactivación de «todos sus frentes» detonó aquel día una bomba al paso del furgón en el que él y otros tres funcionarios regresaban de un servicio rutinario en el campo de fútbol de Kabiezes, en Santurtzi (Vizcaya). La explosión segó la vida de dos agentes. Suárez y otro compañero sobrevivieron. Al primero le han ido reconstruyendo por dentro, quitándole trozos de hueso de algunas partes de su cuerpo para forjar los que la onda expansiva convirtió en astillas y ceniza.

«El terrorismo se soluciona con la Constitución en una mano y las Fuerzas de Seguridad del Estado y el Código Penal en la otra», subraya. «Es imposible dialogar con esta gente. Se ha visto con Iñaki de Juana, que al final trata de echar un pulso al pueblo. Por lo menos, Aznar los tenía arrinconados »
El pasado abril, Suárez acudió al acto de petición de perdón organizado por el lehendakari Ibarretxe en el Palacio Euskalduna de Bilbao, pese a «haber jurado que nunca volvería al País Vasco». Su esposa le animó a realizar el viaje. Lo hizo en coche, con su pareja y otra víctima del terrorismo. «Íbamos acojonados. Luego, al encontrarnos con otros conocidos, todos afectados por el terrorismo, me fui animando. Muchos teníamos claro que si la tregua de ETA parecía un bulo desde el principio, tras el atentado de Barajas sus intenciones ya estaban claras. No me explico cómo el presidente Zapatero ha seguido adelante».
Un día antes de regresar a La Coruña, Suárez y su esposa decidieron visitar Basauri, el municipio donde se hicieron novios. Pero el «agobio» le venció. «El otro compañero que venía conmigo y yo empezamos a sentir una gran angustia. Tuvimos que 'empastillarnos' en el hotel. Al final cerré la maleta de cualquier manera y nos volvimos. Una pena. Me hubiera gustado darle las gracias al equipo del hospital de Cruces que me atendió porque nunca he podido hacerlo. Quizá otro año. Aún no estoy preparado. ¿Entiende ahora por qué siento rabia y vergüenza desde ayer?».

CRISTINA CUESTA
Hija del delegado de Telefónica en San Sebastián Enrique Cuesta, asesinado en 1992. Portavoz de Covite.
«Las víctimas están replegándose»
«Resulta deprimente, pero no una sorpresa. Tal y como venían desarrollándose los hechos, el anuncio de ETA era de esperar. El problema es que, de suponerlo a saberlo fehacientemente, hay un trecho». Cristina Cuesta admite que decidió «huir» del País Vasco y establecerse en Madrid «porque no podía vivir allí con escolta». Es una de las voces que en las últimas veinticuatro horas han reclamado la dimisión del presidente del Gobierno. Considera que «tenemos que sanearnos» y la limpieza pasa por «una convocatoria de elecciones. Higiene democrática», apostilla.
Cristina acudió el 27-M a votar en un colegio madrileño, el que le corresponde tras haberse empadronado en la capital de España para que su hijo pueda acudir allí al colegio. Dice que le «agradó mucho» encontrarse con vecinos que manifestaban «libremente su opción» o tomaban sus papeletas de la mesa sin importarles que les vieran. «En Donosti eso era totalmente imposible, sobre todo en determinadas candidaturas; siempre detrás de la cortina. Aun así, sentí rabia por no poder votar allí».
-¿Por qué?
-Porque me han arrebatado esa opción de votar en mi ciudad.
La cuestión es que, ahí arriba, al norte, ETA y su entorno «están envalentonados, han vuelto a las instituciones, puesto dos muertos sobre la mesa y logrado pequeñas victorias con Otegi o De Juana». Por el contrario, «las víctimas están replegándose. Hay muchas que no se atreven a decir de nuevo que son víctimas de ETA. Todos sabemos cómo funciona la mente totalitaria y fanática de la banda. Es la primera responsable de lo que ha ocurrido y lo que pueda suceder -eso debe quedar claro-, pero no podemos permitirnos el lujo de seguir errando», sopesa la portavoz del colectivo de damnificados Covite, quien sostiene que «lo único que ha frenado a los terroristas es el 'espíritu de Ermua' y el Pacto por las Libertades. Si este presidente se ha metido en otros caminos en su intento de apaciguar a ETA y ha fracasado, debe dimitir».

ELOY RUIZ CORTARI
Empleado de una empresa, fue tiroteado en 1976 en Sestao. Dirige la asociación gallega de víctimas del terrorismo
«Algunos no sienten inquietud porque no entran en el sorteo de la muerte»

Eloy Ruiz recibió una llamada en su móvil a primera hora de la mañana de ayer. Una viuda. La esposa de un guardia civil al que un comando etarra acribilló a tiros en Trapagaran. Su hijo trabaja también en el instituto armado. La llamada tenía como fin trasladar a Eloy su «tremenda preocupación» por la seguridad de su vástago tras la ruptura del alto el fuego por parte de ETA. Sumen: el mismo vértigo de despedir cada mañana al esposo sin saber si esa tarde regresará a casa se repite ahora con el hijo, una vez que el padre ha desaparecido asesinado. Técnicamente, es lo que se denomina espiral de violencia.
«El terrorismo causa un gran sufrimiento. Yo también estoy preocupado porque tengo familia en el País Vasco. A otros, en cambio, no les sucede lo mismo porque no entran dentro del sorteo de la muerte». Él sí entró en la lotería macabra. Pero le tocó el número de la fortuna. Trabajador de una empresa «marcada» por los radicales, Eloy es uno de los primeros supervivientes del terrorismo etarra, al sobrevivir en 1976 a los disparos que le realizó un activista en el portal de su casa en Sestao.
Afincado en Galicia desde que se recuperó del atentado, este hombre, que recientemente ha obtenido la presidencia del colectivo gallego de afectados por el terrorismo, ofrece dos máximas. Una: «Ojalá hubiera podido felicitar a Rodríguez Zapatero por arreglar el problema de la violencia». Dos: «Las asociaciones somos las primeras que no queremos tener ni un socio más». Pero hoy se teme lo peor. «La gente está triste. Y creo que debemos dar el pésame a la sociedad vasca bienpensante por lo que va a sufrir, aunque ni el dolor ni los terroristas tienen fronteras. Todos sabíamos que ETA volvería a matar, pero no deja de tratarse de una pésima noticia. Además, tras las elecciones, se le ha dado dinero», señala en alusión a la incorporación de la izquierda abertzale a los ayuntamientos. «No sé si será legal, pero financiarles de nuevo es amoral».
«Quien ha promovido esta situación se llama José Luis Rodríguez Zapatero. Si no ha querido tener asesores, y sí palmeros, ahora llega el resultado. Debería convocar elecciones», enfatiza. A Eloy le resulta especialmente sensible la situación penal de Iñaki de Juana. A 700 kilómetros del hospital Donostia, asegura, «se ve como un problema educacional, idéntico a cuando un niño pide cien euros a su padre. Luego le exige doscientos; más tarde, trescientos, y al final le dice que ya no quiere que sea su padre. Quizá De Juana busque que, entre todos, le regalemos una pulsera de Swaroski en vez de la penitenciaria
ROBERTO MANRIQUE
Herido en el atentado contra Hipercor de Barcelona en 1987, que causó 21 muertos. Preside la asociación catalana de víctimas de organizaciones terrorista
«Los partidos deben sentarse y hablar»
La asociacion presidida por Roberto Manrique alertó hace meses de que el alto el fuego decretado por ETA no era «real». Luego vino el atentado de la T4 en Barajas. Dos muertos. «Y, a partir de ahí, se han sucedido una serie de declaraciones de miembros de Batasuna y ese entorno que advertían que todo iba a peor. Desgraciadamente, se ha cumplido».
El comunicado de la organización terrorista debería servir, a juicio de este antiguo carnicero, al que explotó bajo sus pies el coche-bomba colocado por los etarras en el Hipercor barcelonés hace casi veinte años, para que los partidos «se sienten y empiecen a hablar en serio». De hecho, el colectivo exigió ayer mismo que todos los grupos, y especialmente el PSOE y el PP, «se tomen el terrorismo como una cuestión de Estado con el fin de zanjar definitivamente el debate partidista. Me dolería mucho que un partido, sea el PP o el que fuera, siguiera utilizando este problema de forma política. En veinte años todos los gobiernos han intentado arreglarlo y no lo han conseguido, pero si lo usan para echarse basura encima, vamos mal».

A Manrique se le nota enfadado porque los políticos «intenten meter a los afectados en el mismo saco» de su confrontación. Y se explica: hace unos días se trasladó a Madrid con dos víctimas catalanas cuyo juicio iba a desarrollarse trece años después del atentado que sufrieron. «Nadie les estaba esperando, ni para informarles de la vista, ni para asistirles y ni tan siquiera para decirles dónde sentarse. Pero lo peor es que, al llegar, se enteraron de que el juicio se había suspendido 24 horas antes. Mire, a las víctimas anónimas el tema político no les interesa, sino vivir día a día y recibir la asistencia adecuada», subraya
Daniel Portero
Hijo de Luis Portero, fiscal-jefe de Andalucía asesinado en 2000 en Granada. Preside Dignidad y Justicia
«ETA se ha asentado en las instituciones»
Dignidad y Justicia presentó ayer en la Audiencia Nacional una solicitud de suspensión de actividades de ANV, al entender que el comunicado de ETA ofrece indicios que vinculan a este partido con la organización terrorista. Para Daniel Portero, el hecho de que la banda haya declarado «que toma las armas» ahora, apenas una semana después de las elecciones municipales, no es casual. «Nosotros ya temíamos que, tras los comicios, ETA volvería a atacar. Lo único que le hacía falta era recuperarse y asentar su estructura civil en las instituciones. Ahora hemos dejado que se reactive económica y políticamente».
Portero admite que el anuncio de la organización «reafirma lo que todos sabíamos tras el atentado contra la T4». Ayer, en la sede de su asociación hubo movilización general de abogados. Aparte de la solicitud de suspensión, Dignidad y Justicia pidió al Juzgado de Instrucción Número 5 que realice un «seguimiento exhaustivo» de las transferencias de dinero que se produzcan desde las arcas públicas a ANV -sueldos de los ediles y subvenciones al partido-, con el objetivo de indagar «si esas cantidades se envían más tarde a ETA o las utilizan en su actividad política. La experiencia nos demuestra lo primero: en el sumario de Batasuna existen multitud de datos sobre transferencias a la organización terrorista».



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