15 marzo 2002 (aprox.)
Dos han estat las persones que ha col·laborat amb en Robert des de els inicis de la delegació a Catalunya de l’antiga AVT; aquests han estat sense cap dubte en José Maria Fuster-Fabra ila Sara Bosch. En Fuster-Fabra va contactar amb en Robert poc després de l’atemptat a Sabadell el 8 de desembre de 1990 i ja va estar assegut al costat del delegat català, el seu delegat, a la taula de presentació el 19 de gener de 1991.
Dos han estat las persones que ha col·laborat amb en Robert des de els inicis de la delegació a Catalunya de l’antiga AVT; aquests han estat sense cap dubte en José Maria Fuster-Fabra i
No parlarem aquí de totes les coses que han passat junts, sobre tot quan la feina era difícil i fins i tot perillosa. Ara a l’any 2011 les coses son diferents i alguns que ara comencen a parlar no han fet mai res, però aquesta es la filosofia de vida de certs personatges: aprofitar-se del treball o fins i tot del dolor i les seqüeles dels demés. En Fuster-Fabra ja predeia això l’any 2002.
En Fuster-Fabra ha estat diferent. I sempre que ha tingut la oportunitat ho ha deixat ben clar. Des de 2002 es articulista del diari “La razón”, secció Catalunya. Per això creiem adient poder incloure en aquesta pàgina els escrits que ha fet on parla d’en Robert o de la seva feina.
El primer article del que tenim constància es el publicat al principi de la primavera de 2002. I el títol ja prometia.
Victimas del terrorismo
De todo cuanto profesionalmente he hecho en mi vida, de lo que me siento más orgulloso es de ser abogado en Cataluña de la Asociación Víctimas del Terrorismo. La experiencia, profesional y humana, con los afectados por esta tragedia que parece no tener fin, y la oportunidad de acusar a etarras en la Audiencia Nacional , es algo que no tiene precio. Aquí en Catalunya, esta asociación la dirige una persona, cuyo nombre seguramente les sonará, Roberto Manrique, carnicero cuando el el atentado de Hipercor, y las secuelas físicas que tiene en su cuerpo, quedan desbordadas porque, desde entonces, se le han desarrollado unos cataplines mayores que los del toro de Osborne.
De un tiempo a esta parte, todo el mundo se apunta al carro de las víctimas del terrorismo. Ya está bien que la sociedad haya tomado por fin conciencia sobre este tema y, también, que la clase política se acuerde de ellos.
Pero conociéndole, me da la sensación de que Roberto Manrique tampoco estará muy contento, con eso de ponga una víctima en su mesa, como si fuera el pobre de Navidad.
Lo que él ha reivindicado con insistencia desde la Asociación es la dignidad, y lo que no ha pedido nunca es dinero. Viene esto a colación porque el otro día oí un comentario que me indignó y cuyo autor omito: “Ahora que las víctimas han cobrado dejarán de criticarlo todo”. Pues anda usted muy equivocado y no los conoce lo más mínimo, la dignidad no se paga y los años de lucha ahí están. Hoy se inaugura en Terrassa el primer monumento en Cataluña a todos los ciudadanos que han padecido el terrorismo en sus carnes, pero doy fe de los años de olvido y soledad, y gracias a su rabiosa independencia de la Asociación Víctimas del Terrorismo, se ha convertido en una de las entidades cívicas con más autoridad moral de España. Así que de calladitos nada.
Y quien piense lo contrario no conoce ni a Roberto, ni a Sonsoles, ni a Juan Antonio ni a todos los que estos años hemos dado la cara, aún a riesgo de que nos la partieran. Va por vosotros.

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