miércoles, 14 de noviembre de 2018

11 noviembre 2018 El Correo (opinión)

11 noviiembre 2018 



Santiago de Pablo

«A un extranjero que no sabe nada de ETA le pondría 'Yoyes'»

El historiador vasco ha recibido el premio de la Academia de Cine a la mejor obra de historia del año: un ensayo en el que recopila todas las películas sobre la violencia en Euskadi
Santiago de Pablo ha obtenido el Premio Muñoz Suay que concede la Academia del Cine Español a la mejor obra historiográfica del año por 'Creadores de sombras. ETA y el nacionalismo a traves del cine' (Ed. Tecnos), un ensayo en el que este catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco analiza las películas que han dado protagonismo a la violencia en Euskadi. Hasta hace muy poco, en ninguna de ellas existían las víctimas.
– ¿Qué película le mostraría a un extranjero que no sabe nada del tema para explicarle qué es ETA?
– 'Yoyes'. Está basada en hechos reales y claramente deslegitima a la organización, pero a la vez muestra la historia con sus grises. Fue una película muy valiente para su época. Y en documentales me sigue gustando mucho “Trece entre mil” de Iñaki Arteta. Viendo el testimonio de los familiares de las víctimas aprendes mucho, quizá no de política, pero sí de lo humano. Ah, y “Asier eta biok”. 
– Se ha tardado mucho en que en las películas sobre ETA el protagonismo haya pasado de los verdugos a las víctimas.
– El cine no tiene la culpa, solo es un reflejo de la evolución de la sociedad. También se ha acusado a los cineastas, pero el caso vasco no es el único. Ha pasado lo mismo con las películas sobre otros aspectos problemáticos de la Historia: el Holocausto, la resistencia y el colaboracionismo en Francia...
– Un tópico a desterrar es que se han rodado pocas cintas sobre el tema. A usted le salen más de cincuenta títulos.
– Aparte de la cantidad, también es importante la calidad cinematográfica y la hondura ética, el modo de tratar a las víctimas. El poso que queda. Estos días vivimos una polémica a cuenta de las unidades didácticas que el Gobierno vasco quiere llevar a las aulas. Hablamos, en definitiva, sobre cómo se cuenta la historia de ETA. El cine, ficción o documental, es una obra artística, tiene otros parámetros, no es una obra historiográfica. No se le puede pedir lo mismo que a una investigación. Sin embargo, hablar de ETA conlleva unas implicaciones morales. Se necesita acercarse de una manera como no se hizo hasta bien avanzados los años 90 y 2000. Hasta entonces se presentaba a los etarras como guerrilleros románticos. El propio Imanol Uribe ha declarado que ya no trataría igual a los terroristas: en 'Lejos del mar' no los retrata de la misma manera que en 'El proceso de Burgos'.
– El relato de la memoria es importante que se construya en el cine, que llega más a la gente que los libros de Historia.
– Mucho más. Los historiadores profesionales nos quejamos de que escribimos libros de 500 páginas y no nos lee nadie. Es mucho más importante una buena película, que llega a mucha más gente. Hace poco Manuel Gutiérrez Aragón contaba que pensaba que seguía habiendo mucho temor por parte de los productores, el famoso «ETA es veneno para la taquilla». Yo pienso que si en literatura una novela como «Patria» ha tenido ese éxito, una buena película o serie podría repetirlo. «Patria» nos da una pista de que la sociedad quiere verlo de una manera distinta y acercarse al tema de manera profunda.
Humor y terrorismo
– Han pasado siete años del cese de la violencia. Tampoco es que asistamos a un boom de películas sobre ETA.
– Igual es un poco pronto. Han salido más documentales que ficciones, aunque ahí intervienen temas de producción. Y se han estrenado películas que han pasado desapercibidas, como “Cuando dejes de quererme”, de Igor Legarreta. Todavía estamos a tiempo. El cine tiene mucho que decir en la batalla del relato sobre ETA. Y es importante que lo haga bien, respetando por supuesto la voluntad creativa, pero dejando un poso. Hay una responsabilidad importante.
– Tras 'La muerte de Mikel', la cinta más influyente a la hora de tratar el problema vasco es, sin duda, '8 apellidos vascos', que más que de ETA se ríe de la idiosincrasia abertzale. Usted asegura en el libro que el público todavía no está preparado para una comedia pura sobre la banda terrorista.
– Tenemos el ejemplo de 'Negociador', que es una comedia de otro estilo, y de 'Fe de etarras'. Por medio del humor puedes hacer pensar, deslegitimas el terrorismo. No creo que nadie que vea '8 apellidos vascos' piense que se ensalce el radicalismo o la kale borroka. También es importante verlo como un drama, porque ha sido un tema dramático. Y desde el lado de las víctimas. El segundo paso es la comedia.
– Con 'Fe de etarras' ya hubo polémica solo con el cartel.
– Eso demuestra que sigue siendo un tema que está a flor de piel. A veces la polémica ayuda a vender la película, como ocurrió con 'La pelota vasca', que si nadie la hubiera criticado la habrían visto 10.000 personas, como otros documentales. El cartel de 'Fe de etarras' me pareció que estaba fuera de lugar, pero la película nadie puede criticarla.
– Todos contemplamos con gran expectación qué va a ocurrir con la adaptación de 'Patria' que prepara HBO.
– El guion es un primer paso importante viniendo de una novela con la estructura de 'Patria'. Será un buen termómetro. El éxito del libro debería ayudar.
– El nacionalismo institucional ha renunciado a hacer país con el cine.
– Si echas la vista atrás, hasta el llamado cine vasco no estaba tan vinculado al PNV, que ha utilizado medios más directos. Después del fracaso de ese 'nuevo cine vasco' tan centrado en lo identitario, ahora disfrutamos de más heterogeneidad. Que se haya abandonado el sueño del cine nacional vasco es positivo, así hay más variedad. Tenemos directores vascos que hacen cine en Madrid pero luego regresan. Y un cine en euskera que se hace de manera natural, no como en los 80, donde muchas veces se doblaba para recibir la subvención. 'Loreak' es una película magnífica, en euskera y universal.
– Sostiene que no cabe anhelar la película definitiva sobre ETA en esta «guerra de memorias» en la que estamos inmersos.
– No cabe porque las memorias no se imponen, no se puede decir «esta es la película definitiva sobre ETA». La memoria tiene que ser respetuosa con la verdad histórica, no puede lavar la cara a ETA. Después, cada uno tendrá su propia opinión dentro de las películas que se hagan deslegitimando a ETA como un grupo terrorista violento y no romántico. Lo importante es que se sigan haciendo películas para entender qué ha pasado aquí.
El director bilbaíno Luis Marías firma la primera película que aborda temas como la venganza de una víctima de ETA, las secuelas físicas y psíquicas de un atentado y el control social que el entorno de la banda ejerce sobre los familiares de los presos. La cinta reunió a 21.000 espectadores.
El actor Aitor Merino dirige un documental en el que trata de entender por qué su mejor amigo de la infancia ingresó en ETA. Narrado desde la ingenuidad y con destellos de humor, el filme demuestra su sinceridad al no resolver la cuestión moral que sirve como punto de partida.
Borja Cobeaga se atreve con una comedia melancólica basada en las negociaciones entre Jesús Eguiguren y Josu Ternera en Suiza en 2005. La sonrisa gélida no oculta la honda crítica social y política de un país incapaz de ponerse de acuerdo en conceptos básicos como olvido/perdón, o conflicto/violencia. Una apuesta por el díalogo como medio indispensable de conseguir la paz que apenas fue vista (32.000 espectadores).

'1980' (2014)
El fotógrafo y cineasta bilbaíno Iñaki Arteta lleva desde 2001 luchando por recuperar la memoria de las víctimas de ETA en una docena de producciones. '1980' toma su nombre del año más sangriento de la organización terrorista. Desciende al detalle de infamias como la niña con la que nadie quiso sentarse en clase al día siguiente del asesinato de su padre o el cura que hizo salir de misa «a los txakurras». El filme tuvo 775 espectadores en salas.

'8 apellidos vascos' (2014)
La película más taquillera de la historia del cine español es también un fenómeno sociológico que aborda la cuestión vasca desde el prisma del humor. Una comedia que exagera el choque entre tópicos regionales y se burla de la sociología 'jarraitxu'. La cinta disparó el turismo en Euskadi y originó producciones en su estela, como 'Cuerpo de élite' y la serie 'Allí abajo', también con gran éxito de público. Su secuela, '8 apellidos catalanes', no repitió la magia.

'Lejos del mar' (2015)
Imanol Uribe, el cineasta que en más ocasiones se ha detenido en el terrorismo etarra, desconcertó con la historia de una víctima que, tras intentar vengarse del asesino de su padre, acaba acostándose con él. 35 años después de 'El proceso de Burgos', Uribe se interroga sobre el perdón y la reconciliación en un filme rocambolesco que concluye como una tragedia griega. Ni siquiera provocó un escándalo ya que nadie lo vio (11.000 míseros espectadores).

Opinión:

Solo un recuerdo, una reflexión y una duda.
Como recuerdo, el honor de haber podido colaborar en una excelente producción como “Trece entre mil”.
Como reflexión, el hartazgo que supone para muchos ver cómo se olvidan (seguramente por razones comerciales) del que la propia banda terrorista ETA reconoce como su peor atentado: Hipercor. Solo recuerdo dos ocasiones en las que alguien se ha atrevido a hablar del tema. La primera no hace mucho, en uno de los capítulos de la serie “Cuéntame cómo pasó” de Ganga Producciones, en la que también tuve el inmenso placer de colaborar junto a su excelente equipo de producción. La inmensa mayoría de víctimas del atentado lo saben y así lo han reconocido. La segunda, en la excelente grabación de una serie de entrevistas con víctimas REALES, de las de VERDAD, de las que aparecen en la SENTENCIA con graves lesiones o incluso con familiares asesinados con motivo de la exposición presentada por el Ajuntament de Barcelona desde diciembre de 2017 hasta marzo de 2018.

Y como duda, todavía me pregunto si entre ese análisis del señor Santiago de Pablo ha podido contabilizar excelentes documentales como “Mujeres en construcción”, “295 díes”, “Mientras los niños jugaban” o incluso “Aulki Hutsak”.

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