miércoles, 19 de agosto de 2020

18 agosto 2020 (7) ABC

18 agosto 2020 



Gritos, partidismo y conspiración en La Rambla

Los gritos, las conspiraciones y el partidismo de Vox rompen la solemnidad del acto de homenaje a las víctimas del 17A

Sin turistas ni curiosos y en un silencio redoblado por la frialdad a que obliga la pandemia. Así empezó ayer el acto de recuerdo del tercer aniversario de los atentados yihadistas de La Rambla de Barcelona. Aunque como cada año el protagonismo lo ostentaron los familiares de las víctimas del ataque terrorista de 2017, la sobriedad de otras ocasiones quedó agrietada por el oportunismo político, las conspiraciones independentistas y los gritos.

Como es ya tradición, el homenaje se realizó por la mañana en el lugar en el que acabó el recorrido el automóvil que embistió a cientos de personas en el corazón de Barcelona hace ya tres veranos. Sin embargo, aparecieron algunos elementos tristemente novedosos que rompieron la solemnidad de los últimos años. Por un lado, la «performance» de algunos asistentes, que desdibujaron el silencio de la ofrenda floral con gritos de «Indemnización» y «Queremos saber la verdad». Con ellos, el guión diseñado por los responsables de protocolo se hizo añicos en el momento de depositar claveles blancos en unos floreros negros instalados en La Rambla, un ritual que se repite desde 2018 para canalizar un acto que duró apenas diez minutos.

Primero fue el turno de los familiares de las víctimas, que caminaron lentos y cabizbajos hasta dejar sus flores. Algunos de los asistentes no pudieron evitar llorar en el momento de depositar sus ramos. Después fue el turno de los representantes institucionales (entre ellos, el presidente catalán, Quim Torra; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, y el ministro de Sanidad, Salvador Illa). Finalmente, aparecieron más dirigentes políticos y algunos miembros de los cuerpos de seguridad y emergencias. Fue justo el instante en que Colau, Torra y Batet depositaron sus flores cuando apareció un leve murmullo indignado que acabó derivando en gritos, un tono agrio que duró hasta el final del acto y que tapó la música que sonaba de fondo.

Algunas víctimas y familiares también aprovecharon la presencia de periodistas para reclamar ayudas y apoyo económico. Otros fueron un paso más allá acusando, a gritos y con pancartas, al Estado y al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de estar detrás de la sangrienta arremetida terrorista que segó las vidas de 16 personas en Barcelona y Cambrils (Tarragona). Esta teoría, abonada por el independentismo desde hace tiempo, estalló con gritos como «¿Qué hacen los españolitos aquí?». En Twitter, algunos dirigentes secesionistas como Carles Puigdemont contribuyeron a caldear los ánimos afirmando que hay «demasiadas sombras».

Otro elemento «rompedor» de este año fue la presencia de Vox, que mandó al acto de Barcelona una nutrida delegación encabezada por su portavoz en el Congreso, Ignacio Garriga. Ningún otro partido nacional tuvo presencia en un acto que sí contó con representantes de todos los partidos presentes en el Parlament, excepto la CUP. Al acabar el homenaje, las representantes institucionales decidieron no dar declaraciones. Tampoco ninguna formación política, a excepción de los de Santiago Abascal, que quisieron hablar ante la prensa y rentabilizar mediáticamente su asistencia al acto. La formación de extrema derecha aprovechó la atención de los micrófonos para afirmar que Barcelona es «cuna» del islamismo radical.

Unidad y contundencia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lanzó también un mensaje de apoyo a las víctimas. «Frente a la barbarie terrorista, unidad. Seguiremos luchando juntos por la convivencia y la paz», escribió en su cuenta de Twitter. A su vez, el presidente del PP y líder de la oposición, Pablo Casado, pidió combatir el terrorismo manteniendo la prisión permanente revisable y la ley de seguridad ciudadana. «Sin beneficios penitenciarios y persiguiendo el enaltecimiento», añadió el dirigente popular.

Opinión:

Una de las propuestas presentadas por la UAVAT cuando en 2018 el Ajuntament de Barcelona nos propuso colaborar en la organización fue que no hubieran parlamentos políticos.

Bien, por parte de los grupos políticos se respeto la propuesta en 2018 y 2019 pero, por desgracia, ha tenido que ser Vox quien se saltara el compromiso conjunto y aprovechara nuestro trabajo y nuestro dolor para lanzar sus proclamas partidistas.
Del contenido de las mismas prefiero no opinar.

Y de los que hacen declaraciones de apoyo a las victimas mientras deniegan una comisión de investigación, que decir…



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