jueves, 8 de octubre de 2020

08 octubre 2020 ABC (opinión)

08 octubre 2020

 


Sesenta años después.

 

La niña Begoña Urroz Ibarrola, asesinada por el DRIL, el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación, el verano de 1960, será la próxima víctima del terrorismo en tener su placa para el recuerdo en San Sebastián. El lugar elegido para honrar su memoria es la Estación del Topo en el barrio de Amara, donde el 27 de junio de 1960 ocurrió la explosión que le provocó las gravísimas heridas que acabaron con su vida al día siguiente. Este pequeño memorial, que será inaugurado este sábado a las 12.00, será el séptimo de un listado de 128 víctimas, 107 de ellas de ETA, que el Ayuntamiento de San Sebastián se comprometió a colocar en la ciudad, con el consenso de los grupos municipales. Esta iniciativa de memoria se estrenó en marzo de 2019 con la colocación de cinco placas dedicadas a Juan María Araluce, expresidente de la Diputación de Gipuzkoa, a su chófer y a sus tres escoltas, en la avenida de la Libertad.

 

El último memorial de esta serie fue el dedicado a Gregorio Ordóñez, teniente de alcalde del PP en el Ayuntamiento, que fue inaugurada junto al bar La Cepa de la Parte Vieja, el pasado 23 de enero, cuando se cumplían 25 años del asesinato del político popular. Esta placa, al igual que las dedicadas a Araluce y sus escoltas, han sufrido diversos ataques con pintura.

 

Con motivo de la pandemia el consistorio, gobernado por PNV y PSE, tuvo que interrumpir la colocación de estos memoriales en recuerdo de las víctimas mortales causadas en la ciudad por la violencia y el terrorismo de ETA, los GAL, el Batallón Vasco Español y la ultraderecha, así como de abusos policiales.

 

Opinión:

 

Acabo de enviarles personalmente un fuerte abrazo a Begoña y a su familia. Enormes ejemplos de dignidad.

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