1 octubre 1999 (aprox.)
I ara tenim, en el mateix número de aquesta revista que editava l’antiga AVT, un article en el que en Robert diu al que molts ciutadans segurament pensaven però no s’atrevien a dir. Com sempre, en Robert donava la cara per tanta i tanta gent que confiava amb ell per dir el que ells no gosaban dir.
Visita de Otegi a Barcelona.
“No tuvo suficientes agallas para condenar los asesinatos que, amparándose en un compromiso político, inundan de sangre todo lugar donde pisan”.
Sorprendente la visita que el líder pacifista de Euskal Herritarrok realizó a nuestra ciudad. Las efusivas muestras de agradecimiento que por su valentía recibió Don Arnaldo Otegi Mondragón demuestran el talante democrático que predomina en nuestra sociedad. Las atenciones dispensadas por parte de una amplia gama de políticos y mecenas de nuestra ciudad debieron reconfortar la conciencia de Don Arnaldo Otegi Mondragón. Seguramente, cuando intentaba explicar su “modelo democrático para Euskal Herría” no recordó en absoluto las hazañas que los miembros de ETA han dejado para la posterioridad. Cientos de familias afectadas por los asesinos etarras, miles de catalanes condenados a vivir con el recuerdo de sus salvajes acciones. Catalanes que hemos visto nuestra vida destrozada por el “modelo democrático para Euskal Herría” que el mismo señor Don Arnaldo Otegi Mondragón defiende en foros y universidades de nuestro país. Se le dió la oportunidad de explicar cuáles son sus razonamientos para tanta muerte y tanto dolor. Para exponer el porqué hay que defender unas ideas basándose en causar el mayor daño posible al prójimo. Se le ofreció la posibilidad de excusar las acciones de gallegos, palentinos, vascos, navarros e incluso algún catalán que, basándose en el “modelo democrático para Euskal Herría” han negado el mayor derecho humano: el derecho a la vida. No la supo aprovechar. No tuvo suficientes agallas para condenar los asesinatos que, amparándose en un compromiso político, inundan de sangre todo lugar donde pisan. Se ciñó al guion preestablecido, olvidando la sensibilidad y el respeto que sí demostramos las víctimas de sus amigos: jamás ninguna persona afectada por su “modelo democrático para Euskal Herría” nos hemos tomado la justicia por nuestra mano. Ni tan siquiera cuando nuestras calles se han visto manchadas por la presencia de Don Arnaldo Otegi Mondragón. Las víctimas sí somos respetuosas, hasta con nuestros verdugos. Pero lo más sorprendente, si cabe, de la cuestión ha sido el poder apreciar días después como Don Arnaldo Otegi Mondragón despertó una curiosidad tal en la clase política que muchos de los que acudieron a la llamada de la foto en pasadas manifestaciones, se reunieron en una especie de cita clandestina con el fin de conocer más a fondo sus intenciones por un “modelo democrático para Euskal Herría”. Tuvieron una reunión en torno a una mesa, en ujna casa particular porque sus múltiples compromisos les habían impedido acudir a la cita matutina. ¡Qué gran oportunidad perdida para escuchar también la opinión de las víctimas! Quizás, si hubiera sido época festiva, habrían sentado a una “pobre víctima” en la mesa para acallar sus conciencias. Pero está claro que la víctima, igual que el pobre, sólo interesa una vez al año, ¿o son cada cuatro?
Seguramente, Don Arnaldo Otegi Mondragón debió comentar en esa agradable velada que quienes reclamamos exclusivamente justicia “somos personas empeñadas en poner palos en las ruedas del proceso” (sic). O sea, que los afectados por las valientes y democráticas acciones de los violentos no deseamos que la pacificación de Euskadi en particular y de España en general cristalice en una salida masiva de los presos. Pues tiene razón. Las víctimas del terrorismo, “querido” Don Arnaldo Otegi Mondragón, no permitiremos que se rían de nuestros muertos, nuestros huérfanos, nuestros inválidos bajo la premisa de liberar a todos los asesinos por medio del chantaje de la pistola que todavía tienen en su poder aquellos a quien usted defiende, aprovechando la libertad democrática que Cataluña le ofreció. Eso no es “poner palos en las ruedas”. A eso se le llama cumplir la legislación, la misma legislación de la que algunos de los miembros de Euskal Herritarrok, con Josu Ternera al frente, se carcajean.
Y sería aconsejable que aquellos que inviten a Don Arnaldo Otegi Mondragón para otro “bolo” por nuestras tierras, antes que regalarle un balón del Barça, le llevaran al fútbol en Sabadell, le invitaran a comer en Vic, le pagaran el postre en el Port Olímpic, pasearan junto a él por la parte final de La Rambla y comprara recuerdos en Roche Bobois e Hipercor. Sería el mejor regalo. Si fuera preciso, yo mismo le haría las presentaciones de rigor. Cien catalanes asesinados por su “modelo democrático para Euskal Herría” están esperando sus excusas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario