martes, 17 de noviembre de 2015

16 noviembre 2015 (22) El Mundo del Siglo XXI

16 noviembre 2015 



Del 11-S al 13-N








Atentados como los del viernes en París ponen en evidencia las graves limitaciones de los medios españoles para informar de los desafíos internacionales en tiempos de crisis.
La reducción de plantillas, con el despido o la prejubilación de muchos de los más veteranos, y la proliferación de digitales y de cadenas sin secciones de internacional han empeorado una situación que siempre ha sido mala.
La mayor parte de los nuevos digitales, incluidos los mejor dotados, carece de especialistas en terrorismo internacional -redactores que sigan día a día la información sobre esa actividad criminal- para poder reaccionar adecuadamente a crisis como la del fin de semana en París.
Lo más habitual es que el terrorismo internacional lo cubran los corresponsales o los mismos redactores encargados de la información sobre seguridad nacional y política interior, un inmenso pozo donde difícilmente queda espacio para seguir de cerca lo que hacen movimientos como Daesh, la vieja y la nueva Al Qaeda, y sus sucursales.
La desnudez del rey se cubre mejor o peor con el fácil recurso al tertuliano todoterreno y al experto de centros de investigación, los llamados think tanks, que han proliferado como setas y que rara vez exigen compensación económica por el valioso servicio que prestan a los medios.
No es que los medios tradicionales más poderosos estén mucho mejor. No lo estaban el 11-S, no lo estaban el 11-M y siguen sin estarlo. Los principales periódicos -El País, EL MUNDO, Abc o La Vanguardia- contaban con uno o dos especialistas en terrorismo (más bien en ETA) y daban por hecho que también debían saber sobre terrorismo de origen islamista.
"¿Quién crees que ha sido?", preguntaba en TVE el director de informativos, Alfredo Urdaci, a un periodista y profesor de relaciones internacionales pocos minutos después de que el primer avión se estrellara contra las Torres Gemelas el 11-S. "Sólo hay dos actores que tengan motivos y medios para hacerlo", le respondió el redactor-profesor. "Sadam Husein y Osama bin Laden".
¿Por qué lo dices?, insistió. "Porque he leído todo el expediente del juicio contra los que intentaron derribar el World Trade Center desde abajo en 1993, que ha publicado The New York Times durante años, y hay muchos testimonios que indican que lo volverían a intentar igual o de otra manera", respondió el redactor.

Nunca los medios han contado con tantos centros de análisis como hoy en España, pero sustituir al periodista especializado por investigadores, profesores o filósofos no es el ideal de una buena información.

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