domingo, 22 de noviembre de 2020

22 noviembre 2020 (15.11.20) (2) El Periodico de Catalunya (opinión)

22 noviembre 2020 (15.11.20)

 


“No he vuelto a la Rambla, para mi es un cementerio”

Nuria Suara, testigo en el juicio del atentado de Barcelona

No había querido hacer una sola declaración desde el 17 de agosto del 2017. Nuria Suara, dueña de la parada de semillas y bulbos de la Rambla, la más cercana al mosaico de Miró, donde la furgoneta que conducía Younes Abbouyaaqoub detuvo su carrera asesina, testificó el viernes ante el magistrado Alfonso Guevara, presidente del tribunal que juzga los atentados de Barcelona y Cambrils. Y se animó a conceder esta entrevista.

En apenas cinco minutos ¿qué ha podido explicar al juez Guevara?

Yo quería contar no tanto lo que ví –que aún sigue borroso-, sino lo que sentí aquel día y cómo me ha afectado.

La furgoneta se detuvo a pocos metros de su negocio.

Estoy convencida de que se detuvo en el mosaico de Miró porque se empotró contra mi parada y estaba dañada.

¿Usted estaba dentro?

Había entrado dos segundos antes para hacer una lista del género que necesitaba. Había abierto el día antes del atentado, el 16, después de unas vacaciones. Nada más entrar, oí los gritos. Vi muchos heridos en el suelo… Era la única que quedó entera a mi alrededor. Me bloqueé totalmente. Intenté llamar a mi hijo, pero, con el móvil en la mano, los dedos no me respondían. Durante mucho tiempo me sentí culpable por no haber ayudado a los heridos.

No podía.

“Tienes que salir de aquí”, me dijo alguien con uniforme. Y creí entender que en la furgoneta podía haber explosivos. Dos agentes me sacaron –no sé si yo iba caminando o en volandas- y me metieron en una tienda de subvenirse justo enfrente. Pensé: “Si hay explosivos ¿por qué no me llevan más lejos?”

¿Estuvo mucho tiempo encerrada?

Unas dos horas largas. Dentro había heridos. Una chica no podía respirar y varias veces abrimos la persiana para pedir ayuda, pero no había manos. Cuando logré salir, le dije a un agente que tenía que cruzar, que vivía en la calle del Carme, pero me hicieron dar un rodeo de media hora. Al día siguiente fui al CAP y me derivaron a un centro psiquiátrico. Sufría –sufro- estrés prostraumático.

¿Las administraciones le asistieron?

Nadie vino a preguntar si necesitaba algo. Pese a que puse una denuncia ante los Mossos por los destrozos de la parada, fui yo la que llamé al Ministerio de Justicia para preguntar si tenía derecho a un abogado de oficio.

Es una víctima del terrorismo.

El Ministerio del Interior, que asumió parte de la indemnización por los daños materiales, no quiso reconocerme como víctima; interpuse un recurso y, pese a presentar una montaña de informes médicos, me lo volvieron a denegar. Según ellos, el atentado no me afectó.

Es evidente que sí. Desde aquel día no volvió a la parada.

Yo era la tercera generación y no quería que mi hijo –que ahora tiene 21 años- viviera algo así. Le dije a mi tío –que al jubilarse puso el negocio a mi nombre- que no creía que pudiera volver nunca más. Frente a la parada habían puesto un altar con la foto de uno de los italianos fallecidos. Por consejo de los psicólogos, intenté entrar en la Rambla, pero me daban ataques de ansiedad. Es un cementerio para mí.

Tiene todo el sentido.

Pasé meses encerrada en casa. No quería ver a nadie. Pese a la medicación, no avanzaba y me desesperé. Me daban miedo las furgonetas blancas, los uniformes. Al principio la gente intentaba entender, paro pasaba el tiempo y no comprendían. Tomé la decisión de sacarme de encima el negocio, pero las paradas de flores pertenecen a Mercats de Barcelona y no tenía opción a traspaso. Solo he percibido los 5.500 euros por los daños.

¿De qué vive, si permite la pregunta?

Al año y seis meses se me acabó la baja y, desde entonces, no cobro nada. Vivo del alquiler del piso de Barcelona.

Tampoco pudo seguir en el barrio.

Hace año y medio me mudé a Sant Viçens de Castellet, donde tenemos una masía familiar, en la que viven mi hermana y mis sobrinos. Alquilé una casita en el pueblo. Estoy rodeada de bosque. Adopté una perrita que me hace compañía. No venía a Barcelona desde febrero. Me he tomado una pastilla para venir.

No hay forma de olvidar.

Hay días en que soy incapaz de moverme. Han pasado tres años y no tengo una vida normal. No creo que la tenga nunca. Yo era una persona alegre, sociable, me gustaba bailar salsa..

Tiene 56 años. Todavía es joven.

Es que no sé cómo remontar.

 

Opinión:

La experiencia vivida por Nuria Suara es similar a la de muchas otras personas que, pese a tener serias secuelas psicológicas, no tienen ni un pequeño corte en la uña del dedo meñique y, por lo tanto, no son consideradas por la administración competente como víctimas del terrorismo. Si Nuria hubiera tenido un solo rasguño en una rodilla o en un codo ya no tendría problema para tener ese reconocimiento pero al tener “heridas que no sangran”, el Ministerio de Interior y su Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo no le aporta el reconocimiento.

En la UAVAT asistimos y asesoramos a Nuria y a decenas de personas que comparten ese abandono administrativo.

Personas que tuvieron que interponer denuncia porque se lo dijimos nosotros… porque nadie les informó de esos “detalles”, imprescindibles para ahorrarse problemas, disgustos y resoluciones denegatorias por parte de la administración.

Personas a las que nadie informó que tenían solo un año (desde el día del atentado) para presentar su solicitud para el reconocimiento como víctimas del terrorismo.

Personas que estuvieron mas de seis meses esperando que, desde la administración competente, les informaran de sus derechos. Fue a finales de enero de 2018 cuando, a raíz de  enterarnos de la DESasistencia y DESinformación a las que tanta gente estaba sometida, decidimos crear la Unitat de Atenció i Valoració a Afectats pel Terrorisme (UAVAT) y presentarla oficialmente el 15 de febrero de 2018.

Desde aquel día hemos localizado y asesorado a 217 personas, entre familiares de víctimas mortales españolas y extranjeras, heridos físicos que aparecíen en el Auto de Procesamiento y testigos presenciales que no aparecen en ningún listado oficial.

La experiencia, con  nombres y apellidos, nos aporta información contrastada y documentada sobre familiares de víctimas mortales que no fueron informados de sus derechos (SI, ESTOY HABLANDO DE FAMILIARES DE LOS ASESINADOS).

También de heridos físicos. (SI, HABLO DE HERIDOS FISICOS) que aparecían en el Auto de Procesamiento. Un Auto  que, ¿oh casualidad?, apareció en octubre de 2018, por lo que cualquier víctima a la que pudimos encontrar ya estaba fuera del plazo del primer año para solicitar al Ministerio de Interior sus derechos.

Reitero ¿CASUALIDAD?

Podría estar días enteros presentando información sobre el abandono al que han estado sometidas tantas y tantas víctimas. Pero solo aportare doe ejemplos:

  1. La Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo dijo en julio de 2018 que había organizado una oficina en Barcelona para atender a las víctimas de los atentados. Esa oficina, según dijo su propia directora, estuvo activa del 22 al 29 de agosto de 2017 TAN SOLO UNA SEMANA DESPUÉS DEL ATENTADO. Si el propio Ministerio dice que el reconocimiento debe solicitarse en el año posterior al día del atentado ¿no debería haber estado abierta esa oficina en Barcelona, al menos, HASTA EL 17 DE AGOSTO DE 2018? Por ello, no me extraña nada aquella respuesta que recibí en una reunión en marzo de 2014 en la sede de la Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo cuando, al aportar un listado con 270 víctimas de atentados en Catalunya a las que consideré que el Ministerio debía buscar y asesorar, la respuesta que obtuve fue “QUIEN QUIERA ALGO QUE VENGA A VERNOS”.

 

  1. Una de las resoluciones denegatorias recibidas desde la Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo se basaba en que la víctima decía estar presente en el “puesto número 5 de La Rambla” y la respuesta del Ministerio fue que la trayectoria de la furgoneta “no llegó hasta el número 5 de La Rambla”… sin duda, confundiendo la palabra “puesto” con la palabra “número”. ¿Vinieron a La Rambla desde Madrid para comprobar ese detalle o quizás fue una rápida consulta al google maps? Sea como fuere, confundir esos términos es la demostración de cual es la preparación técnica o el interés real mostrado en la atención a víctimas.

  también asistimos a muchas personas que, como Nuria, estarén encuadradas en el tercer tipo de víctimas: las presenciales, las que han de vivir con el recuerdo y las secuelas de haber estado presentes en el atentado y a las que solo el volantazo del terrorista asesinolibró de la muerte o las heridas físicas.

Por eso tampoco nos sorprende que hayan Mossos d’Esquadra que no hayan sido reconocidos como víctimas del terrorismo. Es lo que ocurre cuando debe ser el Estado quien indemnice a las víctimas.

 A las víctimas:

Si no se les busca, no se les encuentra.

Si no se les encuentra, no se les informa.

Si no se les informa, no se les asesora.

Si no se les asesora, no se le reconoce como víctima.

Si no se le reconoce como víctima, no se les indemniza.

Y así sucesivamente…

Ahora que vengan a darnos lecciones de quién es y quién no es víctima. Por cierto, de la consulta sobre Esperanza Aguirre y Arturo Fernández en el atentado de Bombay ¿cuándo tendremos respuesta?

 

 

 

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