11 noviembre 2014
El pasado sábado, el señor
Eduardo Inda (periodista de El Mundo) participó en el debate del programa “La Sexta noche”. En una de sus
intervenciones y respondiendo a Iñigo Errejón de Podemos volvió a utilizar,
como es su costumbre, el tema de “las” víctimas del terrorismo mencionando
diversos atentados terroristas como los perpetrados contra Miguel Ángel Blanco,
Vic o Hipercor.
Como víctima del atentado en
Hipercor, tanto mi familia como yo sentimos repulsión hacia esos sujetos que utilizan el terrorismo como ataque cuando ya no les quedan argumentos con
los que defender sus posturas político/informativas.
Son muchas las pruebas que
demuestran el uso ponzoñoso del dolor de “las” víctimas del terrorismo que
algunos practican. Un breve estudio de la larga trayectoria del señor Inda (o
del diario en el que trabaja) lo deja bien claro. Para empezar y como homenaje
a las víctimas del 11M, los relacionados con aquellos atentados: la entrevista
con un condenado (José Emilio Suárez Trashorras, septiembre 2006), la
entrevista en enero de 2012 con un compañero de los autores (Mohammed Bakkali) o
el editorial del periódico El Mundo del 11 de marzo
de 2013. Son solo tres ejemplos, pero hay muchos mas...
El señor Inda dice tener mucho
respeto por “las” víctimas del terrorismo. Suponiendo que así sea, en lo que a
mi y a mi familia nos afecta le exigimos que no vuelva a utilizar nuestro
atentado para intentar defender sus posturas cuando se le acaben los
argumentos. El diario donde trabaja ya lo hizo, diez días después del
comunicado de la banda terrorista ETA en octubre de 2011 con un patético editorial
(supongo que obra del ahora defenestrado Pedro J. Ramírez), opinando sobre un
tema que afectaba directamente a mi familia y para el que, oh sorpresa, no
tuvieron ni la amabilidad ni la decencia de consultar con prioridad mi/nuestra
opinión, causando con aquel escrito una serie de problemas cuyas consecuencias
no les han importado lo mas mínimo. Por suerte, mi familia siempre ha estado
unida y ni ese infame editorial produjo resultado negativo alguno en nuestra
relación, aunque ciertos ignorantes recién llegados al mundo de “las” víctimas
del terrorismo intentaron hacer uso de la desinformación publicada. Por todo ello
denunciamos que si para algunos ser periodista y tertuliano es sinónimo de
utilizar y recordar el dolor ajeno, mejor que se dediquen a otra cosa.
Entendemos que para bregar en las discusiones y en los debates hay que preparar
argumentos convincentes y ayudar al auditorio a razonar, en lugar de usar el
dolor de los demás para tapar las propias carencias.
Señor Eduardo Inda ¿con cuántas
víctimas del atentado de Hipercor ha hablado Usted? ¿Quiere hablar conmigo? En
mi nota que mis amigos del programa “Al rojo vivo” le pasaron ayer lunes al
mediodía encontrará mi teléfono. Y relájese, pese a haber accedido al encuentro
con el etarra Rafael Caride ni le toqué ni le di la mano, así que puede usted
estar muy tranquilo. El virus de la violencia no me ha infectado y sigo siendo
tan pacífico como antes de aquel maldito viernes 19 de junio de 1987.
Pero, hablemos o no, por favor,
déjenos tranquilos que sin usted ni sus “recuerdos” podemos seguir viviendo.
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