miércoles, 12 de enero de 2022

12 enero 2022 El País

12 enero 2022 

 


Villarejo alimenta la teoría de la conspiración sobre los atentados de Barcelona

El comisario vincula sin pruebas al CNI con el ataque yihadista

El comisario jubilado José Manuel Villarejo dio ayer una nueva vuelta de tuerca en su estrategia de lanzar insinuaciones y acusaciones sin ninguna prueba para defenderse de los graves delitos que se le imputan y por los que la Fiscalía le pide 110 años de cárcel. Si anteayer, en el primer gran juicio en su contra, el policía ya señaló al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y a su exdirector el general Félix Sanz Roldán como supuestos participantes en un complot que había falsificado “un arsenal de pruebas” contra él para encarcelarle, ayer alentó la teoría de la conspiración en los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils (Tarragona) de agosto de 2017, que dejaron 16 muertos y decenas de heridos.

Villarejo vinculó, sin aportar prueba alguna, al supuesto instigador de aquel ataque, el imam de Ripoll Abdelbaki Es Satty, con el servicio secreto y relacionó el ataque yihadista con la llamada Operación Cataluña, puesta en marcha por Interior en la etapa de Jorge Fernández Díaz como ministro para desacreditar a los líderes del independentismo catalán.

 En su declaración como acusado —y como tal con derecho a mentir—, Villarejo deslizó que aquella matanza fue un “error grave del señor Sanz Roldán, que calculó mal las consecuencias por darle un pequeño susto a Cataluña”.

El comisario aseguró que tuvo que trabajar con el servicio secreto para “intentar arreglar el entuerto” de aquel suceso, pese a que admitió que cuando sucedieron los hechos llevaba más de un año jubilado y, por tanto, no estaba en activo.

Tras conocerse su declaración, ERC y Junts se apresuraron a presentar en el Congreso y en el Senado solicitudes de comparecencia tanto del exdirector del CNI como de varios miembros del Gobierno, entre ellos Pedro Sánchez.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, reclamó en redes sociales que “se investigue para esclarecer la verdad”.

No es la primera vez que el comisario, presunto cabecilla de una trama parapolicial que se enriqueció con la venta de información confidencial, hace una insinuación en ese sentido. En enero de 2021, durante el juicio que se siguió contra él en los juzgados de lo Penal de Madrid por denuncia falsa y calumnias precisamente a Sanz Roldán, Villarejo ya apuntó en la misma dirección.

Entonces se celebraba también el juicio contra los tres miembros de la célula terrorista que siguen vivos tras cometer los atentados y sus defensas pidieron que el policía compareciera como testigo. El tribunal lo rechazó y consideró: “Lo que diga ese señor o cualquier otro señor por ahí no afecta al juicio”.

Los terroristas fueron condenados a penas de entre 8 y 53 años y medio de cárcel. En 2019, Villarejo intentó una maniobra similar con otra masacre yihadista, los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en los que fueron asesinadas 192 personas.

Entonces, el comisario jubilado declaraba como imputado por los trabajos supuestamente irregulares que había hecho para el BBVA y vinculó la monitorización de 4.000 teléfonos que presuntamente hizo por encargo de la entidad bancaria con la investigación de unos “hechos luctuosos”, en referencia al 11-M, para esa fecha ya juzgado. Tras aquella declaración, envió varios escritos en los que se ofreció como testigo en el sumario de los atentados. El juez aceptó y le tomó declaración en marzo de aquel año, a pesar de la oposición de la Fiscalía, que daba nula credibilidad al policía.

El comisario aseguró esa vez que la investigación sobre aquel atentado —sobre el que también planeó una teoría de la conspiración luego desmontada por el fallo judicial— se cerró en falso y que los servicios secretos marroquíes instruyeron a los terroristas. El magistrado volvió a cerrar la causa al considerar que el testimonio de Villarejo no era veraz.

Alusiones a una operación contra la Reina

La estrategia de defensa del comisario jubilado José Manuel Villarejo incluyó ayer dos alusiones a la reina doña Letizia y a una supuesta Operación Gamba diseñada, dijo, para dañar su imagen. Lo hizo para justificar que aceptase uno de los trabajos de espionaje por los que se sienta en el banquillo. La Fiscalía solicitó al tribunal que recriminara al policía que, en sus respuestas, se refiriera a “cuestiones que afectan a la Casa Real”. La presidenta, la jueza Ángela Murillo, desoyó la petición al estimar que Villarejo estaba “ejerciendo su defensa”.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario