03 marzo 2018
El departamento de Cultura de la Diputación de Gipuzkoa
presenta en el Koldo Mitxelena de Donostia una exposición multimedia,
comisariada por Fernando Golvano, sobre el Arte y la Violencia en Euskadi
producida por ETA a lo largo de 50 años. Luces en la memoria presenta
como eje central de la muestra una instalación fotográfica de Eduardo Nave
(2008-13) compuesta por 36 fotografías de gran formato de lugares de atentados,
despojados de presencias humanas que activan silencios y olvidos, captados de
manera distante y fría. Todo el conjunto resulta espectacular y duro. En salas
cercanas se ofrecen fotografías y maquetas de piezas escultóricas, carteles, y
murales realizados en distintos lugares y poblaciones como homenaje y recuerdo
a las víctimas: Brújula de media noche (2008) de Cristina Iglesias, Conjunto escultórico (2007)
de Iñaki Olazabal, La tercera puerta (2014)
de Javier Muro,
Contra el silencio (1987) diseñado por Jorge Oteiza, Mural (2004) de Javier Balda. En
compartimentos estancos se presenta también la serie de José Ibarrola sobre
paraguas: Ausencias (2002), Memoria (2012), El plante (2002), A la intemperie (2008),
y diversos vídeos, propuesta conceptual Branka (2013),
de Mikel Zatarain, propuestas documentales sobre Víctimas heridas (2017), Víctimas del terrorismo (2016), Kultura y memoria (2015), que vienen a completar la
reciente y triste historia de nuestro pasado mas reciente. Aunque el tema
resulta incómodo, como indica Denis Itxaso en la presentación del Catálogo,
conviene refrescar la memoria social y colectiva de unos hechos dramáticos que
nos marcaron a todos, y que no pueden cerrarse en falso, sin mirar de frente y
repensar sobre lo ocurrido. La muestra podría haberse completado con obras de
otros autores de notable calidad y valía: Javier Morrás, Juan Luis Goenaga,
Andrés Nagel, y muchos otros.
Opinión:
Muy correcto que se realicen diferentes
exposiciones para poner sobre la mesa la problemática generada por el
terrorismo pero no estaría de más que se hiciera aportando ejemplos de las
bestialidades perpetradas por la banda terrorista ETA más allá de los límites
del País Vasco. Como ejemplo, se podría llevar a cualquier población vasca la
exposición “La ferida de Hipercor, Barcelona, 1987” , que está teniendo un
gran éxito de asistencia y estará abierta hasta el próximo domingo 11 de marzo
en Fabra i Coats de Barcelona.
Una excelente demostración del daño
causado por el terrorismo en lugares que no son parte del País Vasco.
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